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EL UNIFORME MILITAR EN LOS PAÍSES BAJOS ESPAÑOLES:… 93 La uniformización de las tropas se remonta a la Antigüedad, de hecho, hay constancia de su existencia en la antigua Roma. Este fenómeno se observa en los ejércitos que tenían un alto nivel de organización y, por lo tanto, no es una innovación de las monarquías absolutas del siglo XVII, como lo demuestra la arqueología. “El uniforme” permite la igualdad en el vestir. Aparece en las organizaciones que desean ante todo manifestar su carácter centralizado2. Esta entidad paga directamente el uniforme o a través de los jefes de los cuerpos del Ejército. Se produce según unos modelos cuyo corte y color han sido descritos por el jefe de cuerpo, sin que influya el lugar de producción y generalmente tras recibir la aprobación del soberano. Unos inspectores autorizados para ello realizan controles de calidad y de homogeneidad de las confecciones, tanto en el sitio de producción como durante los desfiles de las tropas. También implican económicamente al soldado, tanto en la confección como en el cuidado de su uniforme. Retienen una parte de su sueldo bajo el concepto de “fondo vestimentario”, y toma conciencia de su papel como representante de las fuerzas armadas de su nación. El uniforme no renace en Europa Occidental hasta que no se reúnen estas condiciones previas. En el siglo XV se confunde el uniforme militar con la librea que representa una marca de vasallaje a una familia o a un hombre en el campo de batalla. Era un signo distintivo fijado a la ropa. En el transcurso del siglo XVII, el desarrollo de la administración militar, generado por la centralización de las monarquías con sus ejércitos permanentes, favorece la reaparición del uniforme. En La culture des apparences La cultura de las apariencias Roche opina que refleja un impulso colectivo hacia la homogenización3. Sin embargo, también hay que tener en cuenta las circunstancias: la larga serie de guerras que se produjeron a finales del siglo XVI y la primera mitad del siglo XVII explica la necesidad que los estados tenían de disponer de ejércitos permanentes. Los gastos ocasionados por la contratación casi ininterrumpida de tropas mercenarias o nacionales que afectaban al tesoro real, acentuaban la presión fiscal y reforzaban la función centralizadora del estado encarnado en el monarca absoluto. En esta época se hizo cada vez más necesario el empleo de colores vivos en la vestimenta, debido al uso generalizado de armas de fuego de pólvora negra que producían humo, lo que dificultaba la visibilidad en los campos de batalla. El uso de insignias podía fácilmente ser utilizado por el enemigo en sus estratagemas militares, finalmente fue remplazado por el traje liso o bicolor. El uniforme renacía. El origen del uniforme moderno se encuentra en la guerra de 2  O. KOENIG, Biologie van de uniformen. In. Armamentaria, T. 4, 1969. pp. 11-47. 3  D. ROCHE, La culture des apparences. Une histoire du vêtement, XVIIe et XVIIIe siècle, Mesnil, Revista de Historia Militar, 121 (2017), pp. 93-136. ISSN: 0482-5748 1989, p. 213.


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