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EJERCITO DE TIERRA ESPAÑOL 916

Geografía e Historia Casa natal de Torres Quevedo en Santa Cruz de Iguña REVISTA EJÉRCITO • N. 916 JULIO/AGOSTO • 2017  55  terrestre, normalmente de grandes pendientes, y funicular aéreo o suspendido. El funicular terrestre se usa de ordinario en trayectos cortos, en línea recta o casi recta, de pendiente superior a 300 mm/m e inclinación lo más uniforme posible. El vehículo funicular aéreo va suspendido de un cable (cable-soporte) tendido directamente de uno a otro extremo, o con descanso sobre caballetes intermedios, lo que da lugar a varios tramos o vanos de luz. Se clasifican en monocables, bicables, tricables y policables. En los monocables puede ser fijo (solo soporte o portador) o móvil si es sin fin. En los bicables uno de ellos actúa como soporte, portador o vía, y el otro como tractor y, a veces, freno, que puede tener las vagonetas enganchadas a sus extremos. En los de Torres Quevedo (que son policables) existen seis cables carriles y uno tractor. Los funiculares aéreos reciben también el nombre de «transbordadores» y, aplicados al tráfico de viajeros, el de «tranvías aéreos». En el caso de los de Torres Quevedo, se ha establecido con firmeza el uso de la palabra transbordador para el conjunto de la obra. Transbordador, con mayor rigor lingüístico, sería solo la barquilla que circula entre dos puntos, que marcha alternativamente en ambos sentidos, cuando sirve para transporte de personas. Quizás, en el marco de esta precisión literaria se asiente la raíz del nombre estereotipado por Torres Quevedo: su funicular aéreo era el primero en la historia que se concebía para transporte de viajeros; el primero, pues, con naturaleza de transbordador. Sobre los cables carriles o portadores se apoya el carro, que forma un cuerpo único con la barquilla. Cuando el desnivel entre las estaciones es grande (de ordinario, mucha pendiente) sigue usándose normalmente la expresión «funicular aéreo» (o «teleférico»); cuando el recorrido es de poca pendiente o prácticamente horizontal se emplea, escuetamente, «transbordador». Los proyectados por Torres Quevedo que se construyeron y explotaron comercialmente (turísticamente) en Monte Ulía y en Niágara pueden considerarse dentro de los de poca pendiente. Dado que es original de Torres Quevedo no solo el sistema sino la concepción misma del transbordador como medio de transporte de personas, no hay propiamente historia precedente. González Redondo1 ha indagado y encontrado unas interesantes noticias de la prehistoria de los transbordadores. Estas noticias (ya en la Edad Moderna) pueden agruparse, a nuestro juicio, en dos etapas que caracterizamos a continuación y en las que destacamos algunas referencias concretas.


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