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EJERCITO DE TIERRA ESPAÑOL 916

Primera etapa, que denominamos «de cuerda (de ordinario de cáñamo) y cable portante-tractor único»: Fausto Verantino, en 1617, relata la instalación en Venecia de un cable fijo en sus dos extremos para desplazamientos entre ellos; y Jacobo Leopold, en 1714, presenta unos croquis del primer monocable continuo conocido para transporte de piedras. Segunda etapa, que denominamos «de la fabricación industrial de cables metálicos»: Fran-Fritz von Dücker diseñó y construyó en 1861 una vía de ensayo en Bad Oyenhausen para el transporte de carbón y menas de metales; en 1877, los ingenieros alemanes Bleichert y Otto separan, por primera vez en un funicular, el cable de tracción del de sustentación, lo que da origen al que se conocería como «sistema alemán» y que se utilizó, al principio, en el cantón de Unterwelden para transporte de materiales en explotaciones madereras; el sistema inglés, monocable, estaba destinado a cargas más ligeras. Como noticia difusa, parece ser que en 1879 se construyó un funicular concebido para transporte de personas en Gjesbach (Suiza) con los coches en los extremos 56  REVISTA EJÉRCITO • N. 916 JULIO/AGOSTO • 2017 finales del cable, que pasaba por unas poleas terminales, y tal que para producir el movimiento se llenaba un gran depósito con agua en el coche que descendía. Es posible, incluso probable, que Torres Quevedo, en su primer viaje por Europa, hubiera tenido conocimiento de este intento y que, a partir de él, se dedicara a estudiar una solución para resolver los problemas planteados para el transporte de personas. LOS TRANSBORDADORES IGUÑESES Hemos mencionado que Leonardo Torres Quevedo había renunciado al ejercicio de la profesión de ingeniero de caminos para «dedicarse a pensar en sus cosas». Socialmente, esta manifestación pública de ensimismamiento orteguiano adquiere pleno significado en los primeros años de su matrimonio, en la casa de Portolín (Molledo, Cantabria), en el corazón del valle de Iguña, alejado de todo ambiente científico y técnico. El valle de Iguña es paso entre Castilla y Santander, lugar de tránsito fugaz de Reinosa a Torrelavega para quienes viajan y lugar de reposo, tranquilidad y goce para quienes lo eligen como descanso. Entre «sus cosas», la primera de la que se tiene noticia fidedigna es el tema de los transbordadores iguñeses. Es decir, el transbordador es el primer invento de Torres Quevedo, al menos desde una perspectiva social y pública. La concepción probablemente había tenido lugar en sus viajes por los Alpes, sobre todo por Suiza, como se ha mencionado, pero las primeras realizaciones técnicas, sin ninguna duda, se desarrollaron en su valle natal y marital. El que denominamos «transbordador de Portolín» lo construyó en el entorno de su casa, desde el prado de los Venenales, en la parte alta de levante, hasta la pradera frontal, situada unos 40 metros más baja, con una luz de unos 200 metros y sobrevolando el entonces camino vecinal a Silió. El motor era de tracción animal (una pareja de vacas) y la barquilla una silla. El invento espectáculo, entre demencial y circense, realizado por un hombre extraño que «no trabajaba» en nada, ante los atónitos ojos de los montañeses circundantes, fue utilizado (según sus primeros biógrafos) por algunos de sus familiares. En todo caso, se trataba de un asunto privado. Posteriormente construyó otro, también en el valle de Iguña, que hemos denominado «transbordador El ingeniero Leonardo Torres Quevedo en 1912


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