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REVISTA ESPAÑOLA DE DEFENSA OCTUBRE 2017

compromiso militar como hoy lo conocemos y modificaba la fórmula introduciendo por primera vez la promesa en la pregunta que se realiza al militar. Tras el fin del servicio militar obligatorio, a partir de 2002, el juramento o promesa ante la Bandera quedaba únicamente como requisito imprescindible para los profesionales. No obstante, pronto se advirtió la necesidad de mantener y reforzar los vínculos de las Fuerzas Armadas y la sociedad a la que sirven. Con ese objetivo, el 25 de mayo de 2004 se publicaba la orden ministerial 1445 que establecía el procedimiento para que los españoles pudieran participar activamente en estas ceremonias. La plaza coruñesa de María Pita congregó a 900 civiles en la jura de bandera organizada el pasado 9 de septiembre. La creciente demanda de solicitudes ha animado al Ministerio de Defensa a crear este año un registro centralizado de las personas que presten juramento o promesa para recoger y gestionar de forma automatizada los datos de carácter personal, una responsabilidad que recae en la Secretaría General Técnica del Ministerio de Defensa. ¿QUÉ SE REQUIERE? Para ser jurando basta con tener nacionalidad española, ser mayor de 18 años y no haber sido inhabilitado en sentencia judicial. Si la jura no se efectúa por primera vez, se fija también que existan al menos 25 años entre el juramento inicial y la renovación, lapso de tiempo establecido «para que no desmerezca la importancia y trascendencia del acto», según marca la normativa. Este plazo se podrá modificar solo en «circunstancias extraordinarias » que deberán ser motivadas ante el Ministerio de Defensa. El Departamento publica en su página todas las juras previstas con la información básica sobre la hora y la ubicación de cada una de ellas. La persona interesada debe rellenar una solicitud, que puede encontrar en el apartado La defensa y yo de la web del Ministerio y enviarla a la Delegación o Subdelegación de Defensa de su provincia dejando constancia del lugar en el que desea participar y marcando el orden de preferencia si elige más de uno. Posteriormente, será la unidad organizadora la responsable de ponerse en contacto con el interesado para comunicarle la aceptación de su petición y concretar la información práctica necesaria para la preparación del evento. El jurando puede cursar también la instancia para los invitados que le acompañarán, inicialmente dos, aunque el número puede ampliarse según la disponibilidad del lugar elegido. El juramento también está abierto a los residentes en el extranjero, que pueden dirigir sus instancias a la Agregaduría de Defensa del país en el que residen, que establecerá periódicamente un lugar para la jura, bien la propia legación diplomática u otro espacio, en nacional el caso de que existan fuerzas desplegadas allí en misiones internacionales. Uno de los escenarios más emotivos es, sin duda, el buque escuela Juan Sebastián de Elcano, donde juraron 286 civiles en 2016. El pasado 2 de julio, 47 españoles residentes en Bélgica pudieron jurar bandera en su cubierta, aprovechando la llegada del velero al puerto de Amberes por primera vez en sus 90 años de historia. Meses antes, 41 españoles disfrutaron también de una oportunidad similar en el buque durante su parada Ejército de Tierra en la ciudad brasileña de Fortaleza, y 29 más lo hicieron en La Habana. CEREMONIA La secuencia de la ceremonia presenta pocas variaciones. Tras la parada militar, formada por unidades vinculadas a la localidad donde tiene lugar el acto, se realiza un Homenaje a los que dieron su vida por España. Posteriormente, llega uno de los momentos clave, cuando los asistentes deben responder afirmativamente a la siguiente pregunta: «Españoles, ¿juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?». «Sí, lo hacemos», responden al unísono los jurandos, para comenzar inmediatamente el solemne paso bajo la enseña, al que pondrán fin los tradicionales vivas a España y al Rey. Un breve discurso de la autoridad militar que dirige la ceremonia cierra el acto y los participantes rompen su formación para celebrar con sus invitados el momento. «El beso a la bandera es un momento muy fugaz, pero se vive con gran intensidad », expresaba con emoción Ricardo Velesar tras su juramento en el Paseo del Prado. «Es una experiencia que recomendaré siempre». Antes de que termine el año, en los meses de noviembre y diciembre, aún quedan nueve citas. Málaga, Zaragoza, San Javier (Murcia), Segovia, Alcobendas (Madrid), Pontevedra, León y Palma de Mallorca esperan a nuevos jurandos. Raúl Díez/Fotos: Hélène Gicquel Más de 2.000 civiles juraron en la plaza de España de Sevilla el 13 de mayo. J. M. Vidal/EFE Octubre 2017 Revista Española de Defensa 23


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