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REVISTA ESPAÑOLA DE DEFENSA OCTUBRE 2017

Rafael Navarro/Pepe Díaz el lanzamiento de un Programa de Desarrollo Industrial de Defensa con el objetivo último de fomentar la competitividad y la innovación de la industria europea. Este sector vital para la economía de la Unión se enfrenta a nuevos competidores en los mercados internacionales, en especial Rusia y China. Todos los proyectos y medidas antes señaladas son imprescindibles para alcanzar una «Unión de la Defensa» Europea como ha reclamado insistentemente el presidente de la Comisión europea, Jean- Claude Juncker. Pero, y esta es una cuestión esencial, sin abandonar los compromisos con la Alianza Atlántica. Existe consenso en que la PCSD debe lograr la ansiada autonomía estratégica, pero complementariamente a los esfuerzos que lleva a cabo la OTAN. Efectivamente, ya que una mayoría de países europeos pertenece a ambas organizaciones internacionales, resulta imprescindible sincronizar las actividades UE-OTAN para que no se produzcan duplicaciones innecesarias. El reto es buscar una fórmula en que la Unión Europea pueda beneficiarse de la planificación, el desarrollo de capacidades y la organización El impulso definitivo a la PCSD es la reforma más audaz y necesaria militar de la Alianza y, al mismo tiempo, pueda llevar a cabo misiones cívico-militares de forma autónoma. La activación de un cuartel general permanente de la UE para planeamiento y conducción de operaciones militares y civiles debe considerarse parte de esta pretensión. La cuestión de una política de defensa común ha sido siempre uno de los principales escollos de la integración europea, como demuestra que los logros concretos hayan sido muy escasos. El Eurocuerpo es uno de ellos. Creado en mayo de 1992 por iniciativa del presidente francés François Mitterrand y del canciller alemán Helmut Kohl, esta organización militar es la prueba evidente de que es posible llevar a cabo, de manera eficaz, una colaboración multinacional en el campo de la defensa europea. España es miembro de esta singular iniciativa militar desde 1995. Existen poderosas razones que explican por qué el Eurocuerpo, un cuartel general militar compuesto por 900 hombres y mujeres, con sede en la ciudad francesa de Estrasburgo, se ha convertido en un prototipo para la consecución de las ambiciones europeas. En primer lugar, el Eurocuerpo mantiene en nuestros días el mismo espíritu europeísta con el que fue fundado, 25 años atrás. Al mismo tiempo, las cinco naciones marco que lo componen toman todas las decisiones por unanimidad, situando el consenso por encima de las lógicas diferencias de cultura y lengua. Pero más importante, el Eurocuerpo dispone de una amplia experiencia operacional que es la base de su credibilidad. En el pasado ha actuado cuatro veces en operaciones de la Alianza Atlántica. Pero en los últimos años, está demostrando, también, su indudable compromiso con las misiones de gestión de crisis que desarrolla la UE, logrando con ello el reconocimiento de las instituciones de la Unión. El Consejo de la Unión Europea de 14 de noviembre de 2016 acogía con beneplácito la contribución del Eurocuerpo a la PCSD y solicitaba a sus Estados miembros que reforzasen la cooperación en las iniciativas multinacionales. En resumen, en un entorno estratégico complejo, la PCSD se ha situado en un lugar preferente. La aspiración no es crear un ejército europeo, como algunos han señalado, en ocasiones con intenciones dudosas. En realidad, se trataría de activar todos los instrumentos de cooperación que se prevén en el Tratado de Lisboa, armonizar los aspectos civiles y militares de las operaciones y, en fin, utilizar más eficientemente los recursos militares nacionales ya existentes. El Eurocuerpo ha demostrado encontrarse listo para actuar en un amplio abanico de misiones al servicio de esta ambición, vital para la seguridad de Europa y de sus ciudadanos. L Octubre 2017 Revista Española de Defensa 45


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