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REVISTA ESPAÑOLA DE DEFENSA OCTUBRE 2017

Rafa Navarro sobre foto de Airbus Defence and Space Una cartera de más de 60 billones de euros, repartida entre los trece programas que gestiona la OCCAR, un presupuesto operativo anual de 3,8 billones de euros y un coste asociado de gestión de 48,8 millones para 2017, lo que representa una ratio de tan solo 1,3 por 100 entre el valor de los programas y lo que cuesta su administración, son datos añadidos que demuestran la eficiencia de la organización, que tiene ya acumulados dieciséis años de experiencia en la gestión de programas complejos de adquisición de armamento en Europa. ADAPTACIÓN La OCCAR mantiene un constante empeño en alinear sus procedimientos operativos, en la medida en que no contravenga a su Convención, con los de la UE. La actual revisión de sus procedimientos para la preparación de contratos va en esa dirección y es un buen ejemplo de su visión europea. Es obvio que las reglas financieras y de gestión de la OCCAR no están hechas a imagen y semejanza de las de la CE, pero nada impide una revisión coordinada de las misma para intentar hacerlas compatibles. Con todo este trasfondo, la pregunta es inmediata: ¿necesita la UE crear una nueva organización para la gestión de los programas de adquisición de capacidades de defensa derivados del EDIDP? La OCCAR ha iniciado ya el diálogo con las instituciones de la UE, en particular la Comisión y la EDA, en el marco de sus prioridades, la de la comunicación con la comunidad europea de la defensa y la de fortalecer la base tecnológica e industrial de la defensa europea. Lo ha hecho presentándose como centro de excelencia, y por tanto como la opción, para la gobernanza asociada a gestión de los programas complejos de adquisición de capacidades de defensa en cooperación, derivados del EDIDP. Ese es el reto y la oportunidad para la UE y para la propia OCCAR. L vención que puede cooperar con otras organizaciones internacionales, gobiernos, organizaciones e instituciones de Estados no miembros, y concluir acuerdos con ellos que podrán tener la forma de participación en uno o más programas. Actualmente, seis Estados no miembros participan en cinco de los trece programas que en estos momentos gestiona la organización, y lo hacen con plenos derechos, participando en los Consejos y Comités de Programa, y con personal de dichos países, que forman parte de las estructuras de las respectivas Oficinas de Programa. La integración de nuevos proyectos —en particular los procedentes de la Agencia de Defensa Europea (EDA)—, la continua comunicación con la comunidad europea de la defensa, la integración de nuevos Estados no miembros en sus programas y su posicionamiento respecto a la OTAN como organización efectiva de adquisiciones, son, por tanto, prioridades incluidas en la estrategia corporativa de la OCCAR, aprobada por su más alto órgano de decisión, el Comité de Supervisores. Claros ejemplos de la eficacia, flexibilidad y capacidad de reacción de la OCCAR a la hora de responder a las necesidades de adquisición de capacidades de defensa manifestadas por los Estados de la UE, sean miembros o no de la organización, son las últimas incorporaciones a la organización del programa de sistemas aéreos pilotados remotamente MALE RPAS, identificado por el Consejo de la UE como una de las capacidades militares deficitarias de la Unión, en el que intervienen Alemania, Francia, Italia y España; de Lituania, Estado no miembro de OCCAR, como participante en el programa Boxer del vehículo 8x8 de apoyo y transporte, en el que ya venían cooperando Alemania y Países Bajos, otro Estado no miembro; o la integración del programa para la adquisición de la capacidad multimisión de reabastecimiento en vuelo y transporte de personal y carga, en nombre no ya de un Estado, sino de una entidad internacional como la Organización de Apoyo y Adquisiciones de la OTAN (NSPO). Octubre 2017 Revista Española de Defensa 51


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