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REVISTA ESPAÑOLA DE DEFENSA 344

reportaje JORNADAS INTENSAS «Nos levantamos a las 6:30 con el toque de diana —refiere el cadete del Ejército de Tierra Gabriel Morales-, pero realizamos tantas actividades durante el día y estamos tan entretenidos que cuando nos queremos dar cuenta ya estamos formando para el control nocturno». El horario de mañana de los alumnos de 1º se distribuye preferentemente entre las clases del CUD y las de formación militar, la educación física y la instrucción de orden cerrado. Por las tardes suelen desarrollarse actividades de instrucción y adiestramiento, combinadas con periodos lectivos y otros de estudio obligatorio, prácticas de laboratorio y seminarios; terminado todo ello hay un periodo de paseo, en el que los alumnos pueden salir del centro docente hasta el toque de retreta. La intensa carga de actividades es, según el alumno de San Javier Carlos Sánchez Ortiz, lo que eleva la dificultad de la enseñanza militar respecto a la civil. «Además de que me impide llevar un estudio continuado de todas las asignaturas —indica—, me obliga con frecuencia a sacrificar parte de mi tiempo libre para poder ir al día». Sánchez Ortiz agradece disponer de los fines de semana «para salir de la Academia Un grupo de alumnos de primer año de Infantería de Marina sale del recinto de la Escuela Naval Militar para realizar un ejercicio táctico. con los compañeros y ver a mis familiares cuando vienen». David Delgado valora que la agenda sea apretada, porque «yo era poco organizado y en la Escuela Naval aprovecho cada minuto». Gabriel Morales, de la Academia General Militar, sostiene que la exigencia es “«alta en los estudios, aunque si se llevan al día y se repasan periódicamente se pueden superar sin problemas, y en cuanto a las actividades de instrucción y adiestramiento, me hacen sentirme realizado porque son parte de la profesión que me gusta». En la Escuela Naval, las actividades preferidas por los nuevos alumnos son las prácticas en las lanchas de instrucción marinera, entre los aspirantes de la Armada, y las salidas al campo para realizar marchas topográficas y ejercicios tácticos, entre los de Infantería de Marina, «porque es una proyección de lo que será su futuro como oficiales», sostiene el comandante de la I Brigada, José Manuel Piñero. A la cadete del Ejército del Aire Rosa María Otero le emociona el izado de la Bandera, que se realiza los viernes tras el desayuno en presencia de todo el escuadrón, y al del Ejército de Tierra Gabriel Morales le satisface la educación física, «porque es un respiro para la mente después de una mañana de clases». En lo que todos coinciden es en destacar los lazos de compañerismo, amistad y afecto que existen entre ellos, que contribuyen a que se sientan integrados en la promoción y en las Fuerzas Armadas. «Aquí no estás solo —subraya David Delgado—, siempre tienes al lado a un compañero que te ayuda». Santiago F. del Vado Fotos: Pepe Díaz Una profesora civil imparte Física a sus alumnos en el Centro Universitario de la Defensa ubicado en San Javier y adscrito a la Universidad Politécnica de Cartagena. Noviembre 2017 Revista Española de Defensa 23


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