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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

LA FUERZA DEL REINO. LAS POSIBILIDADES MILITARES… 99 Introducción En 2016 se ha conmemorado el tercer centenario del nacimiento de Carlos III de España, acontecimiento que ha pasado relativamente desapercibido en comparación con la de su fallecimiento en 1989. Con ocasión de esta última la figura del monarca fue sometida a un necesario proceso de revisión que ha hecho más objetiva su visión a la luz de la crítica, pero que un cuarto de siglo después quizá sigue pecando en ciertos aspectos de algunos de los mismos defectos que en su momento se atribuyeron a las numerosas hagiografías del “rey prudente” que vieron la luz, concretamente la adjudicación de estereotipos. De este modo, junto a valoraciones difícilmente rebatibles, se han añadido otras que admiten ser abiertamente cuestionadas. En concreto, por su relación con el tema de fondo de este artículo, cabe citar la de su supuesta predisposición hacia la guerra, llegando a hacerle responsable de haber implicado al país innecesariamente en conflictos que por sus consecuencias económicas sentaron los cimientos del desastre al que se vio abocado el país al final del siguiente reinado2. Sobre esta afirmación pueden hacerse varias puntualizaciones. La primera es que durante el siglo XVIII los estados europeos preindustriales, entre ellos España, continuaron con la pauta seguida desde el comienzo de la Edad Moderna: prácticamente sin excepción dedicaron la mayor parte de los recursos financieros estatales a la guerra, ajustándose en mayor o menor medida al modelo de estado fiscal-militar (fiscal military state) imperante. Los que se alejaron de este modelo, o bien se convirtieron en estados fallidos, o bien no sobrevivieron, como fue el caso de Polonia. Otra puntualización necesaria es la de que en el caso de Carlos III, en sus más de cincuenta y seis años de gobierno -contando sus etapas en Italia y en España- los periodos de guerra apenas sumaron una década. La proporción es apenas ligeramente superior a la de su hermanastro, el “pacífico” Fernando VI, y muy inferior a la de Felipe V, que implicó al país en una sucesión de conflictos a lo largo de veinticinco de los cuarenta y cinco años que ocupó el trono, o a la de Carlos IV, en cuyo caso la guerra afectó a más de dos terceras partes de su reinado. Si además se tiene en cuenta que, el breve enfrentamiento con Marruecos, la ocupación de la colonia de Sacramento o la intervención -años antes y por hablar de su etapa italiana- del Reino de las Dos Sicilias en la Guerra de Sucesión de Austria, fueron prácticamente impuestos por las circunstancias y, que resulta dudoso que la expedición a Argel o la participación en la Guerra de los Siete Años hubiesen podido evi- 2  ALBAREDA, J.: “El debate sobre la modernidad del reformismo borbónico”, en HMiC (2012). Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 99-130. ISSN: 0482-5748


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