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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

108 PAULINO GARCÍA DIEGO vancia de una estricta política de neutralidad, permitirían remontar en la década siguiente. En la guerra de 1739-1748 la corona española recurrió al crédito para financiar sus necesidades, tal y como hicieron otras naciones beligerantes, aunque con la diferencia de que en el caso español se acudió preferentemente a préstamos de particulares y no a la emisión de deuda. Tras la recuperación de la posguerra se renunciaría a cualquier tentación de endeudamiento estatal, política que haría suya la administración carolina durante la primera parte del nuevo reinado. Se puso de manifiesto la aversión al déficit, dando prioridad a equilibrar ingresos y gastos, actitud seguramente condicionada por las herencias recibidas del reinado de Felipe V y de la dinastía anterior, vistas tanto por Carlos III como por sus ministros como un lastre que el país debería arrastrar en los años venideros. Como consecuencia se pondría en marcha una política de gasto conservadora, que hacia 1780 convertiría a España en uno de los países menos endeudados de Europa21. La consecuencia negativa fue que cuando los recursos ordinarios y extraordinarios se hicieron insuficientes no existía un mercado de deuda al nivel de otros estados europeos al que pudiera recurrirse22. Lo cierto es que la política de evitar el endeudamiento pudo sostenerse desde 1759, comienzo del periodo que nos ocupa, por espacio de casi dos décadas solo gracias a la saneada tesorería recibida de Fernando VI y al uso adecuado de los caudales americanos como fondo de reserva, que permitieron hacer frente a gastos extraordinarios y equilibrar la balanza fiscal. Cuando esto no bastó hubo de recurrirse al crédito, pero hablamos ya de un periodo posterior que no es objeto de este artículo23. En cualquier caso, es difícil saber lo que hubiera sucedido si la guerra se hubiese adelantado dos o tres años, ya que su corta duración –menos de un año- permitió asumir sus costes principalmente haciendo uso del excedente heredado del reinado anterior. Pieper ha estimado el sobrecoste de la guerra en unos 140 millones de reales, que redujeron a una cuarta parte los fondos de la tesorería. Aceptando este supuesto los gastos militares totales en 1762 (incluidos o no en el presupuesto) habrían ascendido a unos 380 millones de reales. Si se compara esta cantidad con los gastos durante la guerra de otros contendientes, reflejados en la tabla 1, se 21  TORRES SÁNCHEZ, R.: “El miedo al déficit. La política de endeudamiento público de los borbones en el siglo XVIII”, en ÁLVAREZ-NOGAL C. y COMÍN F. (eds.): Historia de la deuda pública en España (siglos XVI-XXI), Madrid, 2014. 22  DELGADO RIBAS, J.M.: “Construir el estado, destruir la nación. Las reformas fiscales de los primeros borbones. El colapso del sistema de equilibrios en el imperio español (1714- 1796)”, en Illes i Imperis, nº 13 (2010), pp. 63-85. 23  TORRES SÁNCHEZ, R.: Constructing a fiscal-military state in eighteenth century Spain. Londres, 2015. Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 108-130. ISSN: 0482-5748


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