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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

LA FUERZA DEL REINO. LAS POSIBILIDADES MILITARES… 119 mento tras recibir de Madrid las órdenes en ese sentido que le hizo llegar Carlos José de Sarriá, que había partido de Cádiz en la fragata Victoria a principios de enero de 1762. Fueron necesarios varios meses para reunir suficientes tropas y embarcaciones, de modo que Cevallos no cruzó el Río de la Plata hasta el 14 de septiembre, poniendo sitio a la colonia el 5 de octubre, tras recibir el refuerzo de 1.500 indios. A pesar de las disensiones entre el gobernador y Sarria, jefe de la escuadra, que acabó retirando los 16 barcos que apoyaban a la expedición, se produjo la capitulación portuguesa el 31 de octubre de 1762. A continuación habría de hacerse frente a las amenazas inglesas, puesto que las posesiones españolas en el estuario del Plata eran también objeto de las apetencias de la Compañía Inglesa de las Indias Orientales, que organizó una pequeña flota al mando de Robert Mc Namara con dos navíos de guerra comprados al Almirantazgo, el Lord Clive de 60 cañones y el Ambuscade de 40. Ambos salieron de Lisboa el 30 de agosto y en Río de Janeiro se les unieron la fragata portuguesa Gloria, de 38 cañones y otra embarcación lusa además de cinco barcos de transporte con 500 soldados a bordo. El 2 de noviembre de 1762 partía Mc Namara de Rio de Janeiro con rumbo al Río de la Plata para atacar Buenos Aires y Montevideo, pero fracasó en su empeño por la enérgica resistencia de los defensores. El 6 de enero de 1763 se producía un nuevo intento de los anglo-portugueses, intentando esta vez recuperar la colonia del Sacramento. Sin embargo, a pesar de que se dispersó a la pequeña escuadra de Sarria, que sería acusado de cobardía aunque absuelto, la empresa terminó de nuevo en un fracaso al conseguir las defensas costeras incendiar y hundir el Lord Clive con casi 300 marineros a bordo, entre los que se encontraba el propio Mc Namara, retirándose los navíos supervivientes a Rio de Janeiro. En la primavera de 1763, con la colonia del Sacramento asegurada, Cevallos continuó su campaña tomando la fortaleza de Santa Teresa el 19 de abril y las localidades de San Miguel y Santa Tecla unos días después. El 24 de abril de 1763 llegaba a Rio Grande de San Pedro solo para tener noticia de que se había firmado la paz. Una vez finalizada la guerra, prácticamente desde la Paz de París, comenzarían a coordinarse los esfuerzos de las potencias borbónicas con vistas a la recuperación y desquite de la derrota sufrida. Tras la negociación había comenzado lo que, en palabras de Rodríguez Casado, se podría considerar como “luna de miel” de la alianza hispano-francesa, cuando entre Versalles y Madrid se llegó a la mayor compenetración, que continuaría durante la primera etapa de Grimaldi al frente de la secretaría de Estado. Muestra de ella serían la entrega por parte de Choiseul en el mes de agosto de las ordenanzas y memorias para la nueva administración colonial o la de los planes para reorganización de la marina. Estos documentos se ajustaban Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 119-130. ISSN: 0482-5748


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