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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

126 PAULINO GARCÍA DIEGO española (en la guerra de 1740-48 fue el triple y en 1756-63 se multiplicó por 7) y que el de la francesa podía oscilar entre el doble y el triple, puede concluirse que la política de construcción naval fue muy eficiente39. Como referencia, el coste de un navío inglés de 80 cañones (sin armamento) puede estimarse entre 27.000 y 36.000 libras y el de una fragata de 36 cañones entre 10.000 y 14.000. Entre 1716 y 1778 se construyeron 1,6 navíos ingleses y 1,2 franceses por cada uno español, si bien para hacer una valoración global habría que sumar a los navíos de línea otros buques de menor calado y armamento, como las fragatas y corbetas, que en el caso de Inglaterra entraron en servicio en gran número. También se observa que la actividad de los astilleros se vio sometida a fluctuaciones en función de los cambios en la secretaría de Marina. Así frente a los 3,6 navíos por año de los ministerios de Patiño (1727-1737) y Ensenada (1743-1756), se bajó a una media de poco más de 2 en los siguientes, que disminuyeron hasta los teóricos 1,7 de 1759-1766 (realmente menos porque se incluyen los barcos en construcción que se destruyeron en el astillero de La Habana), con años en los que no hubo entradas en servicio de nuevos navíos. En cuanto a las pérdidas, 13 de las 18 del periodo 1755-1766 se produjeron durante la guerra (de ellas 8 apresamientos y los 2 navíos en construcción destruidos en puerto). Al igual que sucedía con el ejército, las dimensiones de la marina llegaron a ser excesivas para el presupuesto disponible, por lo que se construyeron y armaron numerosos navíos, pero no se dispuso de dinero suficiente para mantenerlos operativos. Tampoco se logró disponer de suficientes dotaciones instruidas, ya que el colectivo natural del que se nutrían era la marina mercante, con un número de barcos y tonelaje muy por debajo del de Inglaterra, Francia o las Provincias Unidas, lo que dificultaba el reclutamiento a pesar de la implantación de la matrícula naval en tiempos de Ensenada. Un desenlace aplazado En este artículo se ha pasado revista a las líneas generales de la política militar y en materia de relaciones internacionales de Carlos III, un monarca del que al margen de sus limitaciones y defectos y de los errores que inevitablemente pudo cometer en sus diferentes dominios a lo largo de casi seis décadas, puede decirse que su gobernanza estuvo sin duda al mismo nivel e incluso por encima de la mayoría de sus homólogos europeos. 39  JURADO SÁNCHEZ, J.: “Gasto militar, crecimiento económico y lucha por la hegemonía en la época preindustrial. Gran Bretaña y España durante el siglo XVIII”, en Política económica, fiscalidad y gasto público, X congreso internacional de la AEHE, Sevilla, 2011, p. 30. Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 126-130. ISSN: 0482-5748


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