Page 138

REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

ARDIDES Y ESTRATAGEMAS DE GUERRA 137 más reciente, como el condestable francés Beltrán Duguesclin, Luis XII de Francia en su lucha contra los sicilianos, o Bartolomé Liviano, general veneciano que combatió a los españoles en 1514. El número de ejemplos citados es siempre elevado: diecinueve en el primer capítulo, relativos todos ellos a la conveniencia de eludir la batalla en ciertos casos. En el capítulo 2º se recomienda “acometer a los enemigos en tiempo y sazon conueniente para mas facilmente vencerlos o resistir a su acometimiento”. En defensa de este principio, se adjuntan dieciocho casos, uno de los cuales revela cuál era la táctica habitual empleada por Yugurta, rey de Numidia:”entre otros ardides y mañas tenia esta, que no acometia ni peleaua jamas contra los romanos sino hazia la tarde quando ya el dia declinaua, de manera que la pelea no podia ser muy trauada por la noche que sobreuenia, que les hazia retirar: y d’esta suerte su gente no podia ser del todo desecha”. En general, todos los ejemplos aportados indican que sus protagonistas supieron esperar el momento oportuno para atacar al enemigo, sin precipitarse a presentar batalla. Y por ello obtuvieron victorias señaladas. El capítulo 3º contempla la necesidad de “escoger lugar conueniente y auentajado para la batalla”. Esta vez son diecisiete las citas alegadas en favor de este aserto, aduciendo que la causa de los numerosos triunfos obtenidos por César sobre los galos era que éstos, llevados de su “ardor y arrojo”, se lanzaban los primeros a la lucha sin tener en cuenta las condiciones del terreno, mientras que el romano escogía cuidadosamente el campo y el momento propicio para iniciar el encuentro. Otro tanto hizo también Aníbal en sus confrontaciones con el cónsul Marcelo, que “miraua primero a tener mas auentajado sitio para su gente y jamas se alargaua mucho de su fuerte, y procuraua tener siempre alguna fuerça a las espaldas para tener segura la retirada”. El capítulo 4º presenta la estratagema “de atraer y sacar al enemigo de su fuerte por arte y cautela, e incitarle a que salga a pelear en tiempo e lugar para él mal conuiniente”. En apoyo de la cual se traen a colación dieciocho casos históricos del pasado, uno de los cuales contradice lo apuntado en el capítulo anterior acerca del “ardor y arrojo” de los galos en su lucha con Julio César, ya que afirma “que s’estauan en sus fuerças y no querian salir en campaña ni acordar batalla porque temian ser todos vencidos en vna hora si salian a combatir”. Y por ello César determinó emplear la táctica de quemar y destruir “el pays para hazerlos salir”. En la mayor parte de los ejemplos expuestos, el ejército vencedor había recurrido a la añagaza de fingir huir para obligar al enemigo a salir de sus posiciones y poder atacarle, cayendo sobre él y destrozándolo. Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 137-154. ISSN: 0482-5748


REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122
To see the actual publication please follow the link above