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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

ARDIDES Y ESTRATAGEMAS DE GUERRA 145 la necesidad lo exige, como enseña Santo Tomás”.27 Y en la misma línea, Pedro Mexía escribe: “el que engañasse al enemigo en la guerra justa no pecaría, antes es preciado y alabado”.28 Cristóbal Mosquera de Figueroa abunda en ese mismo pensamiento cuando escribe que “los ardides y cautelas son licitas despues que la guerra fue reduzida a arte”.29 A su vez, Baltasar de Ayala pone en boca de San Agustín “que si uno hace la guerra, nada importa a la justicia que combata abiertamente o que use de estratagemas”. No falta tampoco quien, como Juan de Carrión Pardo, especifique algunos de los ardides empleados cuando el enemigo es superior en número. En este caso, “suelese vsar de un ardid” que consistía en ocultar entre las filas del escuadrón, “vna summa de mosqueteria y arcabuzeria” que, llegado el momento, saldría disparando sus proyectiles “y podran con facilidad alcançar la victoria”. O bien, “ay otra manera como se puede engañar al enemigo” y es introduciendo una hilera más de picas en un escuadrón cuadrado, aunque reconoce que no ha visto nunca utilizar este ardid.30 El tratadista anónimo antes citado, autor de un Discurso militar, aporta a su vez dos singulares argucias, productos de su imaginación, que “hasta oy no auia leydo ni oydo”, a las que califica de “buenos secretos”.31 Mosquera de Figueroa, por su parte, recomienda la estratagema de dejarse ver ante el enemigo si el ejército propio es numeroso, con el fin de “infundirles con el miedo”.32 Y respecto a la recomendación que muchos autores hacen -y entre ellos el ms. de la RBM- de utilizar cuantos instrumentos proporcionasen los adelantos técnicos, conviene recordar que, en general, las guerras de Flandes fueron un excelente campo de cultivo para la invención y empleo de nuevos ingenios y artilugios, debidos algunos de ellos a Alejandro Farnesio, quien “prueua hiço de su ingenio y valor fabricando tantas y tan extraordinarias maquinas de ingenios y otros pertrechos, nunca vistos ni ingeniados en la guerra”.33 Famiano Estrada, que narra con detalle las guerras de Flandes, menciona un elevado número de innovaciones técnicas entonces empleadas, cuyos autores no fueron siempre españoles,34 Y recuerda el ingenio ideado por Giambelli -italiano al servicio de los rebeldes flamencos- para quebrar la célebre 27  Libellus de belli iustitia iniustitiave. Facsímil de la ed. príncipe de Roma, Antoni Blado, 1933, y trad. de Laureano Sánchez Gallego. Madrid, 1932, pág. 154. 28  Diálogos eruditos. Hernando Díaz, Sevilla, 1570, f. CXXv. 29  Comentario en breve compendio de disciplina militar. Luis Sánchez, Madrid, 1596, fol. 36v. 30  Tratado como se devem formar los quatro escuadrones. Antonio Álvarez, Lisboa, 1595, fol. 23v-24r. 31  BME, ms. f. IV. 5, fols. 25v-29r. 32  Comentario en breve compendio de disciplina militar. Luis Sánchez, Madrid, 1596, fol. 37r. 33  Vid. VÁZQUEZ, Alonso: Sucesos de Flandes y Francia. BNE, ms. 2767, fol. 661. 34  ESTRADA, Famiano: Décadas de las guerras de Flandes. Colonia, 1682, 3 v. Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 145-154. ISSN: 0482-5748


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