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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

148 RICARDO GONZÁLEZ CASTRILLO Es más, aun cuando la suerte fuera adversa, debíase animar a las tropas falseando incluso la realidad con engaños y mentiras, presentando la situación como positiva, según consigna el manuscrito de la RBM. La promesa de recibir honores y recompensas era pues uno de los posibles alicientes y estímulos para levantar el ánimo de las tropas. De ahí que se sugiera la conveniencia de distinguir a los soldados destacados en el combate con la concesión de premios y honores, como se hacía en la Antigüedad, criterio que era compartido también por muchos tratadistas de la época, uno de los cuales recomienda “premiar a los buenos quanto conuiene”.45 El citado Diego García de Palacio recuerda a este respecto que los griegos y romanos entendieron bien “quan necessaria cosa era el premio, honor para los buenos hechos de la guerra”, e inventaron trofeos, coronas, privilegios, arcos, estatuas, inmunidades y otras cosas. Y pone el ejemplo de España, donde muchos valientes caballeros se habían ennoblecido y adquirido “grandes nombres, estado y reputacion”, por su destacada actuación en acciones de guerra.46 En la misma sintonía, Mosquera de Figueroa afirma que “el galardon es buena obra que liberalmente se ha de dar a los que fueren buenos y leales en el seruicio del rey en la guerra”.47 Y Baltasar de Ayala opina igualmente que “asi como la disciplina militar exige un aspero genero de castigo, asi tambien han de ser exercitados los militares al valor con premios”.48 No obstante, la situación de la milicia española en la segunda mitad del siglo XVI adolecía de importantes defectos, y muchos de los cargos se concedían “por fauor y intercession de deudos” y no por méritos propios, con el consiguiente disgusto y frustración de quienes veían a éstos “adelantados y ellos atrás”, como pone de relieve Bernardino de Mendoza.49 Y es que el atractivo de la vida militar no parecía ser demasiado fuerte, teniendo en cuenta 45  FUNES, Juan de: Libro intitulado Arte Militar. Tomás Porralis, Pamplona, 1582, f. 33. Vid. también CARRIÓN PARDO, Juan de: Tratado como se devem formar los esquadrones. Antonio Álvarez, Lisboa, 1595, f. 37. VALLE DE LA CERDA, Luis: Avisos en materia de Estado y Guerra… Pedro Madrigal, Madrid, 1599, f. 92. 46  Diálogos militares. Pedro Ocharte, Mexico, 1583, ff. 91v-92r. 47  Comentario en breve compendio de Disciplina Militar. Luis Sánchez, Madrid, 1596, f. 129r. 48  Del Derecho y de los oficios de las guerras. Ed. y tr. de Manuel Fraga Iribarne. Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1948, pág. 562. 49  Theorica y practica de guerra. Vda. de Pedro Madrigal, Madrid, 1595, ff. 53 y s. Vid. también POSSEVINO, Antonio: El soldado christiano. BNE, ms. 10527, f. 4v. PEDROSA, Francisco de: Arte y suplimento Re militari. Juan Sultzbach, Nápoles, 1541, prólogo al lector. SANVITORES DE LA PORTILLA, Francisco: El mal de Flandes. BNE, ms. 2759, 1590, f. 187v. NÚÑEZ ALBA, Diego: Diálogos de la vida del soldado. Juan Alonso de Tapia, Toledo, 1589, ff. 82v-83r. ISABA, Marcos de: Cuerpo enfermo de la milicia española. Guillermo Druy, Madrid, 1594, ff. 20v-21r y 59v. ESCALANTE, Bernardino de: Diálogos del Arte Militar. Rutger Velpius, Bruselas, 1595, f. 37.JIMÉNEZ DE URREA, Jerónimo: Dialogo de la verdadera honra militar. Francisco Sánchez, Madrid, 1575, f. 162. Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 148-154. ISSN: 0482-5748


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