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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

ARTILLERÍA ESPAÑOLA PARA EL PAPA 157 Antecedentes: primera anexión de territorio Pontificio por Cerdeña En 1852 tomaba la dirección del gobierno piamontés el conde Camilo Benso Cavour, cuya política se encaminó desde el primer momento a conseguir la recuperación económica y el rearme del ejército en el interior, mientras que en el exterior buscó una alianza con Francia que le permitiese salir del aislamiento internacional y que le ayudase militarmente a expulsar a los austriacos. La ocasión se la brindó la guerra de Crimea. A pesar de la oposición de la prensa, del parlamento y de miembros del gobierno, en enero de 1855 Cerdeña firmaba una alianza con Francia e Inglaterra por la que se comprometía a participar en la guerra contra Rusia aportando un contingente de 15.000 soldados. En el Congreso de paz de París, en febrero de 1856, por el que se ponía fin a la guerra, Cavour consiguió llamar la atención de las potencias europeas sobre la cuestión italiana, obteniendo una declaración de intenciones en las que se comprometían a solucionar el problema2. Dos años más tarde, en los acuerdos secretos de Plombiéres entre Francia y Cerdeña, en julio de 1858, se estableció una alianza militar por la que Francia ayudaría a Cerdeña en el caso de que fuese atacada por los austriacos. Pero además, arbitraria y unilateralmente, reestructuraron el mapa de Italia creando un reino fuerte en el norte de la península y otro en el centro a costa de anexionarse los ducados de Parma, Módena y Toscana, y la mayor parte del territorio pontificio, a excepción de Roma y un pequeño territorio circundante. Los reinos debían quedar unidos en una confederación bajo la presidencia del Papa, en compensación por la pérdida de sus territorios. Francia, a cambio, recibiría Saboya y Niza, y el ejercicio de una influencia política. Para sellar estos acuerdos se estipuló también el matrimonio entre la hija primogénita de Víctor Manuel II, María Clotilde de Saboya, y el príncipe Napoleón, primo de Napoleón III. La publicación oficiosa del tratado produjo tensión y malestar en las cortes europeas. Inglaterra y Prusia propusieron solucionar la situación italiana mediante la celebración de un congreso, al que mostraron su acuerdo los dos países. Pero Austria se sintió ofendida y exigió al Piamonte que en el espacio de tres días, antes de iniciarse el congreso, debía desarmar su ejército. En la práctica equivalía a una declaración de guerra y, de hecho, el 29 de abril, se rompieron las hostilidades entre las dos naciones. La débil ofensiva 2  EIRAS ROEL, Antonio: “La Unificación Italiana y la Diplomacia Europea”, en Revista de Estudios Políticos, nº 133 (1964), pp. 136-141. JIMÉNEZ NÚÑEZ, Fernando: La España Isabelina frente a la unidad de Italia: 1859-68. Editorial de la Universidad Complutense, Tesis doctoral, Madrid, 1983, pp. 41-43. Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 157-184. ISSN: 0482-5748


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