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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

16 JOSÉ IZQUIERDO NAVARRETE presidida por el general José Marina Vega, futuro director, contempló otras opciones5, incluida Zaragoza. Se regulaba detalladamente el sistema de ingreso (Arts. 12 al 26), a fin de evitar las críticas y disfunciones de antiguas convocatorias; se establecía el régimen de internado (Art. 2), la uniformidad de la enseñanza (Art. 3) y la dependencia directa del Ministerio de la Guerra (Art. 4). Los alumnos, tras superar dos cursos de contenido teórico-práctico, eran promovidos al empleo de «alférez alumno» y pasaban a las respectivas «Escuelas de aplicación». Un RD. de 17 de agosto de 1905 (Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, núm.181), alegando problemas presupuestarios, dejaba sin efecto su creación. El antecedente inmediato a la restauración de la General subyace en el proyecto que elaboró la comisión para la reforma de la enseñanza militar, presidida por el general Villalba Riquelme, en 1918. No cabe duda de que su experiencia de combate en la tercera guerra carlista y en las de Filipinas, Cuba y Marruecos; junto a la adquirida en su actividad docente como profesor en la Academia General Militar y en la Academia de Infantería, de la que llegó a ser jefe de estudios y director; se plasmó en la orientación militar de los planes de estudio, en la adopción de innovaciones pedagógicas y en la incorporación de la educación física a la formación integral que debían de recibir los alumnos en la nueva academia general. Esta tentativa tampoco llegó a fructificar, aunque la memoria elaborada por la comisión de 1918 sirvió de base a los trabajos de la comisión organizadora de 1927, según relata el coronel Campins6. Finalmente, recogiendo la tradición generalista y dando respuesta a numerosos intereses que confluían en el deseo de reabrir la General, un RD. de 20 de febrero de 1927, publicado en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, núm. 43 y firmado por el general D. Juan O’Donnell Vargas, creaba la Academia General Militar en Zaragoza y la ubicaba en el campo de maniobras de Alfonso XIII. Se iniciaba, de esta forma, una nueva etapa en la institucionalización de la enseñanza superior militar en España, que no estuvo exenta de polémica. No lo estuvo entonces y no lo ha estado después. Además de las controversias sobre el emplazamiento; hay dos corrientes historiográficas enfrentadas en cuanto a la transcendencia de la labor desarrollada por esta academia, en lo que se ha denominado, con el uso, «2ª Época » para referirse al periodo 1927-1931. La primera, laudatoria, recoge los elogios de historiadores que publicaron sus obras en vida del general Franco. La segunda, de tipo revisionista, critica abiertamente los fundamentos 5  CUBERO DEL VAL, Silverio José: “Zaragoza y el proyecto de Colegio General Militar de 1904”, en Revista Armas y Cuerpos, núm. 130, 2015, pp.82-87. 6  CAMPINS AURA, Miguel: La Academia General Militar y sus normas pedagógicas. Gerona, 1932. Libro inédito, una de cuyas copias están depositadas en el Museo de la AGM. Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 16-60. ISSN: 0482-5748


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