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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

18 JOSÉ IZQUIERDO NAVARRETE del Consejo de Ministros, instaurados tras el golpe de Estado que encabezó el 23 de septiembre de 1923. El general Primo de Rivera fue alumno de la Academia General Militar de Toledo; ingresó con catorce años, en la II Promoción, y fue filiado con el número 3457. Adquirió gran experiencia de combate en los teatros de operaciones de Marruecos, Cuba y Filipinas. A pesar de su adscripción a las tesis «abandonistas» de las colonias norteafricanas; a su llegada al poder, dio máxima prioridad a la solución del problema de África, por la vía de las armas. En 1925, tras el desembarco de Alhucemas, las operaciones combinadas, con fuerzas francesas, consolidaban la presencia española en el Rif y daban por zanjada la «cuestión africana». El hecho de que D. Miguel Primo de Rivera hubiera cursado sus estudios en la General y, además, fuera el primero de sus alumnos en ascender al empleo de general, permitió difundir la tesis de que, en la creación de la Academia General Militar, subyacen también razones nostálgicas. No solo porque los antiguos alumnos aprovecharan cada celebración o efemérides para reafirmar su compañerismo y fe en la pronta reapertura, sino porque voces foráneas manifestaban su apoyo a la enseñanza generalista frente a la especificidad de la formación científico-técnica. No es de extrañar que el general Primo de Rivera se hiciera eco de la responsabilidad que le habían transferido sus conjuramentados compañeros y se planteara la reforma de la enseñanza militar sobre la base de la restauración de la General. También, es probable que recurriera a su amplia experiencia militar, y, esta decisión fuera la respuesta precisa a la necesidad de formación de oficiales que, en aquellos momentos, convenían al ejército español. A las razones del corazón, hay estudios que añaden otras de teoría de la organización o de simple economía. En cuanto a funcionalidades orgánicas se refiere, la creación de una academia general, ajustada al modelo que definía el RD. de 7 de diciembre de 18928, facilitaría la mejora del nivel técnico de los futuros alumnos de las Armas Generales y la reducción del contenido de las matemáticas en los planes de estudios de los Cuerpos Facultativos. Igualmente, en un centro generalista, el profesorado proveniente de las distintas Armas y Cuerpos, la estructura interna y los planes de 7  GISTAU FERRANDO, Miguel: Op. Cit. p. 81. 8  En la exposición de motivos, de este real decreto, se reconocía la necesidad de conservar a todo trance la Academia General, pero modificando el carácter de generalidad. Entre otros cambios, el Art. 1 decía: «La enseñanza en la Academia General Militar se modificará dividiéndola en dos cursos, que comprenderán los conocimientos comunes a Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros y Administración Militar. Ambos serán cursados por todos los que pretendan seguir cualquiera de las cinco carreras indicadas, sin que exista dentro de dicha Academia distinción alguna que establezca diferencia entre los alumnos». El general Azcárraga, ministro de la Guerra tampoco pudo poner en marcha su proyecto. Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 18-60. ISSN: 0482-5748


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