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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

190 JOSÉ MANUEL SEVILLA LÓPEZ agradece “las deferencias y cariñoso trato de que, por parte de Vuestras dignísimas Autoridades de Jamaica, han sido objeto las familias cubanas que allí se han acogido”. Al final, en un llamamiento a las naciones europeas y americanas, Céspedes, solicitaba el reconocimiento de la “justa beligerancia” que merecían los luchadores por la libertad. Los norteamericanos no reconocieron el carácter de beligerantes a España y a los Insurgentes cubanos, por ir en contra de sus intereses al oponerse a su reclamación del “Alabama”.7 A nivel diplomático, la intemperancia del Ministro Plenipotenciario británico en la Legación de Washington, Mr. Thorton auguraba problemas para España. Usando como argumento “la escasa cautela” mostrada por los españoles con referencia a los Estados Unidos en torno a los negocios de Cuba, el Ministro, manifestaba públicamente que a Mr. Fish se le había escapado ya la amenaza de la palabra “represalias”, y añadía tendenciosamente, que lo peor del caso es que el Ministro Plenipotenciario de España, Contralmirante Polo de Bernabé, le había manifestado que Norteamérica tenía razón. Según los británicos, el gobierno español obraba mal al permitir los actos del exaltado patriotismo mostrado por los Voluntarios cubanos, y todo era, en definitiva, “una vergüenza”. El ministro británico, manifestaba que sabía “de buena tinta” que el Presidente Grant no pensaba en absoluto en anexionarse la isla, pero que quería librarse de la continua agitación que las campañas de la prensa norteamericana ejercía sobre sus compatriotas, quejosos de que la administración española, no acometiera en la Isla la definitiva abolición de la esclavitud, y que a las alegaciones de los comerciantes norteamericanos y británicos no se les diera un trato favorable, así como 7  Las reclamaciones a la Gran Bretaña sobre la actuación del buque CSS Alabama (Alabama Claims) fueron una serie de demandas pecuniarias exigidas por el gobierno norteamericano a la Gran Bretaña después de la Guerra Civil Estadounidense. El Reino Unido reconoció la beligerancia de los dos contendientes en la guerra civil y declaró oficialmente su neutralidad durante el conflicto, aunque en la práctica ayudó a los confederados suministrándoles buques corsarios que dañaron severamente el abastecimiento en materias primas (cueros, algodón, trigo, aceite de ballena, nitratos, etc...) de la Unión. El corsario más famoso de la Armada de los confederados, construido en Inglaterra en 1862, fue el CSS Alabama, el cual destruyó a 65 barcos de la Unión. El embajador estadounidense Charles Francis Adams, reclamó que los ingleses debían responsabilizarse por estos daños y pidió mediación para definir el asunto, y el senador unionista y anti-esclavista Charles Sumner sostuvo la queja. Pero el primer ministro británico Lord Palmerston rehusó toda indemnización. Después de su fallecimiento, el primer ministro William Gladstone acepto transigir. En V-1871, las partes firmaron el Tratado de Washington, el cual establecía ciertas obligaciones de guerra para los supuestos neutrales. El tribunal también sentenció a Gran Bretaña a pagar una indemnización de $15.5 millones de dólares por pérdidas a los Estados Unidos (Estados Unidos había pedido 2 mil millones de dólares, o la cesión del Canadá). En la corte de arbitraje de Ginebra así tuvo lugar el primero esbozo del derecho internacional público. Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 190-248. ISSN: 0482-5748


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