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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

CUBA 1873. LA CAPTURA DEL “VIRGINIUS”. EL INCIDENTE… 191 que se realizasen trasiego de esclavos bajo pantallas de emancipación,8 etc. “Con tales continuos cambios ningún gobierno es posible”, afirmaba, sentenciosamente, John V. Crawford, Cónsul británico en la Habana.9 El mal peor era, según el arbitrario Consul británico en la Habana, la inmoralidad del recién nombrado Capitán General, Jovellar, de quien trazaba su semblanza, como antiguo secretario particular de O’Donnell, conocedor de la isla desde 1836, año “en que se casó con una miss Cardona”, que le había dado varios hijos, para abandonarle poco después, fugándose con un músico. La semblanza se la envía al Ministro británico en España10, añadiendo que, gracias a su esposa, había adquirido Jovellar una gran plantación cerca de Guantánamo... Con ese historial ¿cómo Jovellar, no había de arrojarse á los brazos de los peores representantes de la sociedad cubana: los conservadores, los del Casino Español, los voluntarios y mercaderes de esclavos? Por eso, añadía el Cónsul, no solamente no emprendería nada con- 8  Los britanicos difundian que todo el mundo sabía que ninguna medida enérgica pondría en práctica ningún gobierno español y que de hecho, la esclavitud continuaría por unos años más. Decian que a los diez mil que se emancipaba, en realidad se les confiaba a la «Junta de Libertos», forzándolos a contratarse a sí mismos en condiciones miserables, y así se cubrían las apariencias. 9  British Museum, Mss. 39.003, ff. 138-40, 188-91 (La Habana, 15 y 30-V-73). 10  En el año 1869, se produce la sustitución del Ministro británico en Madrid, Crampton, por Austin Henry Layard. Layard, nacido el 5-V-1817, llegaba a Madrid con toda la fama cosechada en los últimos veinte años en los campos, de la arqueología y la política. Dos libros fruto de sus excavaciones en Asia Menor: Nineveh and its remnants (London, 1848-9) y The Ruins of Nineveh and Babylon (London, 1853). le habían ganado simultáneamente el aprecio de los universitarios europeos, y su reconocimiento universal como saqueador de los tesoros artísticos de las excavaciones de las antiguas ciudades asirias de Nínive y Nimrud, de las que fue enviando a Gran Bretaña espléndidos ejemplares de lo hallado, que ahora forman la mayor parte de la colección de antigüedades asirias del Museo Británico. Parlamentario liberal, Subsecretario en el Foreign Office de 1861 a 1866, en las administraciones sucesivas de Lord Palmerston y Lord John Russell. Después de que los liberales volvieron al gobierno en 1868 en virtud de William Ewart Gladstone, Layard se hizo Primer Comisionado de Obras y jurado del Consejo Privado. En 1866 fue nombrado Administrador del Museo Británico. Abandonaba en la capital británica un cargo de confianza en el Gobierno de Gladstone para representar a su país en España y entrometerse en los asuntos internos españoles. Le interesaba a Gran Bretaña, prosiguiendo una política de siglos, contrapesar en la Península las intrigas de Francia, regida aún por Napoleón III y doña Eugenia. Hablaba español, así como Sickles, y era aún más contundente, por ser hugonote y porque compartía la opinión de sus contemporáneos de que Dios era un inglés. Después de pasar por el tumulto de una revolución tras otra, había declarado que los españoles eran “tan aptos para el sufragio universal y el gobierno constitucional como los isleños de Fiji”. Las guerras Carlistas y la insurrección en Cartagena habían causado problemas entre España y Gran Bretaña similares a los que la guerra cubana estaba creando con los Estados Unidos. En Waterfield, G., Layard of Nineveh, Made and Printed in Great Britain by William Clowes and Sons Ltd, London and Beccles for John Murray, 50 Albemarle Street. London, 1963, pág. 341, declara sobre el Ministro de Estado Carvajal: “Carvajal era un personaje grosero y tosco que le gustaba redactar declaraciones grandilocuentes y guerreras en respuesta al General Sickles y antes de despacharlas las leía en voz alta a sus compinches republicanos sentados en su café favorito de Madrid, el café Fornos”. Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 191-248. ISSN: 0482-5748


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