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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

202 JOSÉ MANUEL SEVILLA LÓPEZ Al punto, se dirigieron dos botes hacia él. Los dos botes iban mandados por los Alféreces de navío D. Ángel Ortiz Monasterio40 y D. Enrique Pardo Millet. El primero, más antiguo, era el Jefe de la expedición; el segundo era subordinado. Y, ninguno era peninsular español: Pardo era cubano, y Ortiz, mexicano. El Tornado con su presa y prisioneros, a los que se suministró brandy, queso y galletas, se dirigió a Santiago de Cuba, donde arribó el día 1-XI- 1873. El comandante del Tornado, Capitán de Fragata D. Dionisio Costilla, en su informe al Gobernador y Comandante en Jefe de Santiago de Cuba, Brigadier D. Juan Nepomuceno Burriel, describe el recibimiento que se les hizo, en estos términos41: el primero de noviembre a las cinco de la tarde fondeábamos en dicho Puerto (Santiago), en medio del entusiasmo más indescriptible y el más general contento. La importancia de la expedición, el número y calidad de los presos, y la severa lección que hemos dado a los enemigos de España, han sido poderosos móviles para que el entusiasmo de todos se halle sic convertido en delirio;… Consejos de Guerra De inmediato se tomó declaración a los insurgentes Jefes de la Expedición, al Capitán del buque Virginius y a la tripulación, y a los pasajeros. Como consecuencia de estas declaraciones y de las identificaciones pertinentes, se constituyeron dos Consejos de Guerra para los apresados, uno por el Ejército y otro por parte de la Armada. El primero, para juzgar a los Jefes de la expedición y pasajeros, y el segundo, para el Capitán y los miembros de la tripulación. Como resultado de las sentencias de ambos Consejos, se condenó a muerte a 53 personas en total. Los 4 jefes de la expedición ya habían sido condenados “en ausencia” en consejos de guerra anteriores. Ninguno de los 40  Este Oficial era natural de México, hijo de un Coronel del Ejército de aquel país, que militó a las órdenes del Emperador Maximiliano, que emigró y vivió con su familia en Sevilla; naturalizó en España a sus dos hijos, José y Angel, que ingresaron en el Colegio Naval Militar y llegaron a Tenientes de navío de nuestra Armada. El menor, D. Ángel, fué el que abordó al Virginius. Poco después de este suceso -debió de ser en el año 1878 o en el 79-, siéndo Presidente de la República mexicana, el General González, los dos hermanos Ortiz, ya con el empleo de Tenientes de navío, solicitaron pasar a la Armada de su país, y se les concedió y se les dió de baja en la nuestra. Llegaron los dos hermanos a altos puestos en la Marina de México. 41  Diario de la Marina. Habana. 11-XI- 1873. p. 2, col. 5. Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 202-248. ISSN: 0482-5748


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