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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

CUBA 1873. LA CAPTURA DEL “VIRGINIUS”. EL INCIDENTE… 221 ¿No ha fijado V. a la consideración en que de ser perdonados los piratas del “Virginius” como antes lo fueron algunos hasta por dos veces, pudieran escapar a la acción de la justicia, eludiendo el castigo y volver a perpetrar iguales crímenes cebándose como lo han hecho cual si fuesen fieras, en la sangre y los despojos de los soldados españoles, en traidoras emboscadas, nunca frente a frente luchando a pecho descubierto como nos hacen aquí la guerra? Por otra parte, suponiendo por un momento, que algunos de los prisioneros del “Virginius” por cuya vida V. se interesa, realmente fueran súbditos ingleses, lo cual no extrañará que niegue o no lo crea, mientras los que se llaman tales, a V. lo contrario no prueben, pues viniendo indocumentados, sin testimonio alguno que acredite la nacionalidad y responda de su persona, se puede decir que pertenecen a todas las naciones o que a ninguna pertenecen; que lo mismo que súbditos británicos, han podido declarar que son rusos, persas o chinos y que verdaderamente no han salido sino de esa plaga de aventureros perdidos sin patria ni familia, ni religión conocida, escoria y gangrena de las naciones, capaces de abrazar toda clase de causa por infames o inicuas que ellas sean con tal de saciar sus intentos de desolación y pillaje. ¿Cree V. de buena fe y sin que le remuerda la conciencia, que merecen la protección de nadie, ni que nadie los defienda? ¡Ah señor Comandante! Al ver cómo y cuándo al sentimiento de humanidad se apela a favor de esos seres desdichados, se me ocurre contestar que la invocación al presente y a la piedad hacia ellos, es por lo menos inoportuna y tardía. Más noble y más digno fuera que antes la primera autoridad de Jamaica, no consintiese en la ciudad de Kingston haya un foco de conspiración constante contra España, que al saber el arribo a aquel puerto del vapor “Virginius”, cuyos planes y pensamientos hostiles a España eran bien conocidos y están de ese buque pirata en la conciencia de todas las naciones como una expedición, no la primera; pues ya otras veces consta de una manera positiva hizo desembarcos en la Isla de hombres y toda clase de armas y pertrechos de guerra igual o mayor al que ahora intentaba, y cuyos objetos cayeron algunos en nuestro poder mediante los designios de Dios que visiblemente nos favorecía; que sabiendo cómo era notorio que sus jefes públicamente allá se paseaban, ostentando distintivos y uniformes Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 221-248. ISSN: 0482-5748


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