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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

CUBA 1873. LA CAPTURA DEL “VIRGINIUS”. EL INCIDENTE… 239 cia habida con Su Excelencia sobre su detención en la cárcel, no puede ser considerada sino como una nueva afrenta a la nación a la que tengo el honor de servir y por ello, y como tal, protesto enérgicamente. Tengo, Señor, el honor de ser su muy obediente, humilde servidor, (F.) Lambton Lorraine. Comandante.” Pero la apreciación del comodoro Lorraine sobre la ruta seguida por el Bazán resultó equivocada. El Bazán se había dirigido por la costa sur hacia Cienfuegos, donde recibió la orden del Gobernador de La Habana y Capitán General de la Isla, Joaquín Jovellar, de regresar a Santiago de Cuba con los prisioneros. Cuando llegaron fueron trasladados de nuevo al Morro, donde éstos habrían de permanecer hasta que se cumplieran las instrucciones del gobierno. El comodoro Lorraine en su travesía por la costa norte tras un peligroso recorrido a través del Canal Viejo de Bahamas llegó a La Habana después de cinco días de navegación, y por conducto del consulado general británico se le hizo saber al capitán general la poco feliz iniciativa tomada por el gobernador interino de Santiago de Cuba, en ausencia del general Burriel. Cumplida su misión, la Niobe abandonó La Habana el once de ese mes de diciembre, y bordeando el cabo de San Antonio en el extremo más occidental de la Isla regresó por la costa sur a Santiago de Cuba, donde arribó en la mañana del 18-XII-1873, a tiempo de presenciar la entrega de los ciento dos supervivientes del Virginius al buque norteamericano Juniata frente al Morro, en cumplimiento de órdenes emanadas del Gobierno de Madrid. Los prisioneros así puestos en libertad fueron trasladados a Nueva York sin escalas. En contraste con las decenas de compatriotas que el público estadounidense creía estar languideciendo en las cárceles cubanas, sólo treinta y uno de los noventa y uno de los sobrevivientes de Virginius reclamaron la ciudadanía de los Estados Unidos. Un individuo de la isla de St. Thomas creyó que era un sujeto británico. Las autoridades le informaron secamente que St. Thomas era una posesión danesa. De los nombres españoles de algunos de los prisioneros era obvio que en el mejor de los casos eran ciudadanos naturalizados y más probables de doble ciudadanía. Allí los prisioneros fueron entregados a Los Amigos de Cuba hasta que se dispusiera a enviarlos a sus diferentes hogares. Se dispuso que desayunaron en el restaurante José Trujillo en 76 Pine Street. Al mediodía Trujillo llamó al grupo a orden, y se acordó que presentarían a sir Lambton Lorraine una espada. Los hombres consideraban al comandante Braine de la Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 239-248. ISSN: 0482-5748


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