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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

240 JOSÉ MANUEL SEVILLA LÓPEZ Juniata un benefactor casi tan grande como el comodoro británico, y cuando supieron que el hijo más joven de Braine había muerto antes del día de su llegada, fueron en grupo al funeral. Poco después empezaron a aparecer relatos de que la Junta había dado una generosa bienvenida a los hombres. No se les dio ni una comida, salvo el desayuno, en el restaurante Trujillo, informó un sobreviviente. La Junta dijo que ya no se hacía responsable de ellos. Los hombres deseaban haberse quedado a bordo de la Juniata. Con los cargos y la indiferencia, los hombres del Virginius se perdían de vista, y de las páginas de su historia.90 La Niobe, permaneció en Santiago hasta recibir en la tarde del día veinte un despacho cablegráfico ordenándole estar en Port Royal, Jamaica, el día 23. El lunes 22-XII-1873, retornó a su base naval de Port Royal, tras haber permanecido en aguas españolas de la isla de Cuba durante cuarenta y dos días. La entrega y el hundimiento del vapor “Virginius” El 12-XII-1873, y como resultado de un acuerdo diplomático entre los gobiernos de los Estados Unidos y España, se inició el proceso de la entrega del Virginius. El 14-XII-1873, el periódico La Bandera Española de Santiago de Cuba, informa que a las 4 de la tarde, efectuaron su salida los vapores Isabel la Católica, Tornado y Virginius. La cuestión de saludar a la bandera estadounidense todavía estaba pendiente. En el puerto de Santiago, el captáin R.B. Lowry, del Kansas, envió una copia de los términos del protocolo al general Burriel y le recordó las órdenes de recibir un saludo de veintiún cañonazos, que devolvería “cañonazo por cañonazo”. Burriel le respondió por escrito a Lowry que no debía haberse tomado la molestia de informárselo, pues su superior le había proporcionado una copia. El saludo sería hecho, y Burriel nombró el lugar, Castillo de Morro, a tres millas y media de distancia. Lowry contestó con asombro por la elección de una batería “fuera de la vista de mi buque desde el cual dar y recibir los saludos que tengo encomendados”. Lowry sabía que los saludos internacionales siempre se habían hecho desde la batería Blanco en el puerto, y sería “inconveniente e imposible”, le dijo a Burriel, levar para recibir el saludo en la entrada del puerto. Burriel le contestó con una explicación de que la batería donde los saludos se daban anteriormente estaba 90  F.O. 72/1638. 23-I-1874. E.M. Archibald, British Consul, New York, to Thornton. Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 240-248. ISSN: 0482-5748


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