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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

LA ACADEMIA GENERAL MILITAR 1927-1931: Segunda fundación 29 responsable de la distribución y comportamiento de sus compañeros, que solía ser galonista28. Esta organización del servicio reflejaba, una vez más, la influencia de la alimentación en la salud; sin la cual no sería posible alcanzar los fines educativos que había fijado la comisión organizadora de la Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 29-60. ISSN: 0482-5748 Academia General Militar. Los esfuerzos dedicados a mejorar las condiciones higiénicas de las instalaciones y de los cadetes se perciben en múltiples aspectos. En primer lugar, ya se ha mencionado que la construcción de la Academia se ajustó a los requerimientos que los higienistas habían difundido en Europa; además, se tuvo en cuenta la climatología de la zona para introducir elementos arquitectónicos que atenuaran sus efectos. Igualmente, se ha expuesto en el párrafo anterior, la preocupación por una alimentación equilibrada, nutritiva y sana, condicionó la habilitación de instalaciones específicas y la distribución de funciones. Otro tanto puede decirse en relación con el servicio de sanidad implantado en el centro docente, contó con personal facultativo y con medios que facilitaban la atención clínica imprescindible para mitigar el alejamiento del Hospital Militar de San Ildefonso. También, el propio plan de estudios deja traslucir estas inquietudes; pues, en primer y segundo curso, se impartían materias de fisiología e higiene, que no solo estaban orientadas a prevenir la salud de los propios cadetes, sino a inculcarles la responsabilidad que los oficiales tenían en preservar la de sus soldados. Por ello, no extraña que el general Director, en su discurso del 14 de junio de 1931, al hacer balance de los logros de la Academia General Militar en su tres años de vida, expresara con satisfacción: «Las enfermedades venéreas, que un día aprisionaron, rebajándolas, a nuestras juventudes, no hicieron su aparición en este cuerpo, por la acción vigilante y adecuada profilaxis».29 Palabras que ponen de relieve una de las lacras que denunciaban los higienistas y la efectividad de las medidas adoptadas en Zaragoza. La Academia General Militar fue el primer centro militar que, en España, disfrutó de unas instalaciones construidas con fines educativos. Hasta entonces, los colegios y academias militares se habían acomodado en antiguos cuarteles o en edificaciones, propiedad o no del ramo de la Guerra, destinadas a otros fines. A veces, las carencias de infraestructura representaban un lastre para la enseñanza difícil de superar. No fue el caso del centro zaragozano. Al haberse desechado los emplazamientos que ofrecieron las 28  Los galonistas eran los cadetes mejor conceptuados al finalizar el curso, promovidos al empleo de cabo o sargento en el curso siguiente. Asumían las funciones que les asignaba el Reglamento de Régimen Interior y su empleo tenía carácter honorífico y validez exclusivamente académica. 29  Memoria del curso 1930-1931. Academia General Militar, Zaragoza.


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