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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

LA ACADEMIA GENERAL MILITAR 1927-1931: Segunda fundación 31 edificio aislado– e incorporar, en las cabeceras de las naves-dormitorio, amplios cuartos de baño independientes, que facilitaban el aseo de los cadetes y mantenían buenas condiciones higiénicas. En cuanto a las aulas, se ubicarían en la planta baja, estarían bien iluminadas y tendrían capacidad para veinticuatro alumnos, aunque con posibilidad de acoger otros diez. Además, sería preciso construir dos aulas para trescientos alumnos, que podrían dedicarse a usos diversos, y los gabinetes necesarios –física, topografía, fotografía…– para complementar las clases de teórico-prácticas. En estos mismos edificios se integraron los locales destinados a albergar los servicios de cantina escolar, duchas, sala de visitas, biblioteca, celdas de corrección, barbería… previstos en la memoria de construcción. No obstante, la lavandería mecánica se desplazó a las dependencias del Cuartel de Tropa. Una concepción diferente desde el punto de vista funcional, pero sujeta a los mismos principios anteriores, tuvieron el picadero y el comedor. Ambos construidos en una amplia nave, sin columnas interiores, cubrían necesidades distintas. El picadero, con iluminación natural cenital, facilitaba la práctica de la equitación, a cubierto, a una sección de cadetes; a su vez, el comedor permitía la distribución de comidas a la totalidad de cadetes y, a falta de salón de actos, podía ser utilizado para realizar actividades festivas o de especial relevancia. La cocina, con sus almacenes, y el depósito de víveres se construyeron, igualmente, de una sola planta y se ubicaron en las inmediaciones del comedor. El comedor, la cocina y el depósito de víveres ocupaban el ángulo noroccidental de la Academia y formaban un conjunto más aislado, aunque accesible por pasillos cubiertos. Paralela a la carretera de Huesca se trazó la avenida que vertebraba todos los espacios edificables y, a su vera, las fachadas orientales de los edificios de mando de la Academia y del Cuartel de Tropa. La construcción de la primera se realizó en estilo neomudéjar, predominante en otros edificios públicos de la ciudad, en ladrillo de tonalidad ocre y cerámica de Talavera; el Cuartel de tropa, más austero, se construyó con ladrillos rojizos. En el interior del patio de armas, frente a la verja de la entrada, se construyó un templete, al que daban cara las formaciones, con una pequeña capilla que fue conocido como Templete de la Virgen del Pilar que ya anunciaba la especial vinculación de la Academia General Militar y Zaragoza, a través de Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 31-60. ISSN: 0482-5748 su excelsa patrona. Una vez concluidas las explanaciones y redes subterráneas, en octubre de 1927, comenzaron las obras del Cuartel de Tropa y, en febrero del año siguiente, se acometieron las destinadas a los cadetes. Su ejecución, constantemente impulsada por los miembros de la comisión organizadora, en especial por el general Franco, se desarrolló a ritmo trepidante; pues, el 3 de octubre de 1928, inició el curso la primera promoción. Los cadetes se


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