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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

LA ACADEMIA GENERAL MILITAR 1927-1931: Segunda fundación 43 amplio, pero se puede concluir que la formación moral, militar y física son las grandes áreas en las que se declina el aprendizaje de los cadetes; así mismo, se mantiene expresamente la función preparatoria que tenía su predecesora. La delimitación de esta última finalidad será una fuente de conflictos con las Academias Especiales. La comisión organizadora de la Academia General Militar adoptó un modelo «educativo», preconizado por la Institución Libre de Enseñanza, que se adaptaba perfectamente a las necesidades de nuestro Ejército. Se abogaba por un centro de enseñanza para hacer hombres y soldados, y, en su camino a la oficialidad, deberían ser también caballeros. El coronel Campins lo expresa de la siguiente manera «… hay que hacer que el militar profesional, el que va a consagrarse de por vida y su vida a la carrera, sea antes que ninguna otra cosa soldado».48 Palabras que entrañan un profundo mensaje, un voto por el principio de unidad; ya que, al igual que en los viejos Tercios, el orgullo de ser soldado desecha cualquier título que no sea el de «señor». Añade, a este respecto, el coronel Campins: «Ni espíritus de arma o cuerpo, ni títulos de ninguna clase o aspiraciones en la vida civil, pueden anteponerse a ése, al que todos nos consagramos en acto público y solemne…»49. Había que inculcar, en el alma de los futuros oficiales, un espíritu militar que les hiciera sentirse orgullosos de la carga de su deber y les prepara para asumir los sacrificios inherentes a su cumplimento. Concluye el coronel Campins que la función de la Academia «… es hacer hombres, en toda la acepción de la palabra, que sirvan para mandar y para resolver las múltiples cuestiones y casos difíciles que se han de presentar en la guerra»50. Se desprende de este planteamiento que la Academia General Militar renunciaba al nivel de formación científica y técnica, típica de la instrucción militar del siglo XIX, y adoptaba unos objetivos más realistas. Sin perder de vista en ningún momento que la función esencial del oficial es mandar, se tomaba consciencia de la importancia de los primeros pasos en la vida militar, del nivel básico de la enseñanza y de la transcendencia de la educación moral. En consecuencia, se desechaba cualquier clase de enseñanza que no fuera común a todas las Armas y Cuerpos; así como, invadir el dominio específico de las Academias Especiales. Los objetivos pedagógicos exigían definir un concurso-oposición para ingreso en la Academia General Militar, que permitiera seleccionar a los candidatos más cualificados para recibir formación militar. Muchos países, incluyendo el nuestro, habían establecido sistemas de selección basados Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 43-60. ISSN: 0482-5748 48  Ibídem, p. 103. 49  Ibídem, p. 103. 50  Ibídem, p. 49.


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