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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

44 JOSÉ IZQUIERDO NAVARRETE en «medir la aptitud para la carrera de las armas por la aptitud para las matemáticas». La comisión organizadora desecho este procedimiento y optó por otro que valoraba la madurez, conocimientos y aptitud física de los aspirantes a oficial. Se trataba de un sistema de mínimos, a partir de los cuales fueran seleccionados los que se presumía mejor dotados para la profesión militar. El RD. de 20 de febrero de 1927, en su Art. 1º, Bases tercera a sexta, regulaba el proceso de selección. A las condiciones generales de ser español, soltero o viudo, sin hijos, y buen concepto moral; los aspirantes debían unir las correspondientes de edad, estudios previos y aptitud física. En relación con la edad, en el año de la convocatoria, los paisanos tenían que ser mayores de diecisiete y menores de veinticinco años; la tropa, oficialidad y clases de complemento requerían tener un año de servicio en filas, al menos, y no haber sobrepasado los veinticinco años. Las cifras barajadas inicialmente por la comisión eran superiores, pero se redujeron para contrarrestar la ventaja competitiva de la Marina de Guerra, ya que admitía a los aspirantes de catorce y quince años. Sin embargo, no fue suficiente, y, un año después de la primera convocatoria, se rebajó a dieciséis años la edad mínima para los hijos de militar. En cuanto a estudios, a los paisanos, oficialidad y clases de complemento se les exigía, al menos, el título de bachiller elemental del plan en vigor o cursos equivalentes del plan antiguo; en su defecto, las clases de tropa que no pudieran acreditar estos estudios, debían superar un examen previo de Gramática castellana, Geografía e Historia. Respecto a la aptitud física, se evaluaba mediante un reconocimiento médico que excluía a los no aptos, según la ley de reclutamiento, y unas pruebas de aptitud física –ya propuestas, en 1918, por la comisión que presidió el general Villalba Riquelme51– ajustadas al Reglamento de Educación Física. El examen de oposición que complementaba los requisitos anteriores y facilitaba el ingreso, se encontraba regulado en el Artículo primero, Base cuarta del citado real decreto. Constaba de las pruebas, orales y escritas, siguientes: 1ª. Análisis gramatical del idioma español; 2ª. Idiomas, a elegir entre francés, inglés, alemán, italiano o portugués; 3ª. Dibujo topográfico y panorámico; 4ª. Matemáticas: Aritmética, Álgebra, Geometría y Trigonometría rectilínea. Todas ellas, ponderadas por los coeficientes pertinentes, determinaban la calificación final de cada aspirante y, en orden de mejor a peor, la adjudicación de las plazas convocadas. Estas exigencias respondían a la conveniencia, ya mencionada en la exposición de motivos, de prevenir la excesiva juventud de los tenientes y a la 51  El general José Villalba Riquelme fue, también, un experto en Educación Física; impulsó su práctica, en el ámbito civil y militar, y a él se debe la creación, en 1919, de la Escuela Central de Educación Física. Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 44-60. ISSN: 0482-5748


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