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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

76 FERNANDO CALVO GONZÁLEZ-REGUERAL Los nacionales pronto se aperciben que la fisonomía de la lucha ha cambiado radicalmente. Desde su entrada en los arrabales de la ciudad, la batalla se ha vuelto mucho más dura y correosa, aparte de por las dificultades inherentes al combate en población, y salvando el que se están viendo obligados a atacar la capital por su punto más difícil (el foso del Manzanares y la pendiente que habría que ascender una vez pasado el río), por la resistencia organizada que van encontrando, una resistencia planificada por un estado mayor competente como decíamos, pero además tenaz con una milicias curtidas en la violencia callejera y unas unidades regulares perfectamente encuadradas (los nombres de los jefes de las unidades gubernamentales en la defensa de Madrid son principalmente nombres de militares profesionales: los hermanos Galán, Escobar, Trucharte, Carlos Romero en el puente de los Franceses…). De nuevo el panteón de laureados recoge esta circunstancia, pues muy pronto, el 13 de noviembre de 1936, brota un nuevo ejemplo de valor heroico, esta vez recompensado a título póstumo: el teniente de Infantería don José Marzo Mediano, quien mandaba la 2ª Compañía del I Tabor de Regulares de Alhucemas 5, marchando a la cabeza de la misma para la ocupación del Vértice Basurero, en el barrio madrileño de Usera… Herido en el brazo izquierdo, que se sujetaba con la otra mano para evitar la abundante pérdida de sangre, el joven oficial continuó al frente de sus tropas, lanzándose al asalto de la posición citada, que el enemigo defendió denodadamente con abundancia de armas automáticas. Consiguió desalojarla, pero en el empeño recibió una segunda herida que le ocasionó la muerte, dirigiendo a los suyos, en los últimos momentos de su vida, palabras de aliento para la defensa del objetivo alcanzado, que terminaron con un ¡Viva España!8 Tenía 26 años. En cualquier caso, si el mando nacional pensaba cruzar la Casa de Campo -recinto necesario para cubrir el flanco de la maniobra- y el Manzanares en dos o tres días desde el inicio del ataque el día 7, lo cierto es que a la noche del 14 sus columnas de vanguardia acampan como pueden, constantemente batidas, a la sombra del muro de Sabatini, sin haber logrado pasar el aprendiz de río por ningún punto. Las condecoraciones obtenidas en la Casa de Campo y en la carretera de Extremadura nos hablan de la dureza de la batalla por esta parte del frente, en especial en las cercanías del cerro Garabitas, una de las máximas alturas del recinto boscoso importante para la artillería, por cuya posesión se entabló una encarnizada lucha: así, el capitán don Manuel Lizaur y Paur, de la 7ª batería del Tercer Grupo de Artillería Ligera, que había hecho brillantemente todo la marcha sobre la capital, intervino brillantemente en todos los combates de la Casa de Campo, hasta 8  B.O. del Estado de 12 de junio de 1938, núm. 598. Orden de 9 de junio de 1938. Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 76-96. ISSN: 0482-5748


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