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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 122

NOTAS PARA UN ESTUDIO SOBRE LA LAUREADA Y LA MEDALLA… 81 No serían los únicos artilleros condecorados por auxiliar bravamente a sus compañeros infantes. El capitán don Manuel Álvarez-Campana Vignote -que llegaría a general de división- al mando de la 3ª batería del 13 ligero, ganaría junto con su teniente don Eustaquio Ayerra Rodríguez, el alférez alumno don Eduardo Pérez Bajo, el cabo Manuel Colorado Guitián y el corneta Felipe del Barrio, la medalla militar cuando, en una acción crítica durante la toma de la Universitaria, el día 20 de noviembre hubo de emplazar las piezas en un lugar batidísimo tanto por fuego de fusilería como de cañón, por ser la única posición desde la que batir con eficacia al enemigo. Un proyectil del 15,5 cayó en la primera pieza, ocasionando tres bajas, además de inutilizar la misma en el carro de municiones, que por efecto de un cascote del proyectil fue atravesado y se produjo la combustión de la carga de proyección de uno de los proyectiles guardados en el carro. Ante tamaño peligro, pues implicaba la explosión de los demás, con las consiguientes y lamentables consecuencias, con un verdadero arrojo y una serenidad incomparables, procedieron a extinguir el incendio el capitán y sus hombres, que, con gran exposición de sus vidas y bajo un intenso fuego de ametralladora, consiguieron neutralizar los efectos del proyectil. Inutilizadas posteriormente las otras piezas, la batería finalmente se retiró del asentamiento, haciendo notar la orden de una manera destacadísima el comportamiento del personal mencionado, que en todo momento se mantuvo en su puesto, con desprecio absoluto del continuo e insistente fuego del enemigo11. La toma y posterior defensa del Hospital Clínico de San Carlos, que recibiría más de 25 minas a lo largo de toda la guerra, también fue fecunda en actos de valor. Para entender cómo fue la ocupación del hospital, dejemos a uno de sus actores-testigos, el entonces capitán Iniesta Cano, que nos lo cuente: El enemigo aún se encontraba dentro, ocupando galerías y las naves de los pisos más altos. Desde el día 19 al 30 de noviembre, la lucha fue constante y de emoción tremenda, pues cuando menos se pensaba, por cualquier parte aparecía un grupo enemigo con el que era preciso combatir. Luchábamos de pasillo en pasillo, de habitación en habitación, en escaleras, quirófanos, etc. En unos pasillos se encuentra con un grupo contrario y la confusión es tremenda pues nosotros íbamos desastrados, con las barbas crecidas y pasamontañas: debieron confundirnos con algunos de ellos, pues se acercaron a nosotros tranquilamente fueron hechos prisioneros... Conforme se ganaban habitaciones o trozos de pasillo, se establecían para- 11  O.C. de 17 de marzo de 1937 (B.O. núm. 151). Revista de Historia Militar, 122 (2017), pp. 81-96. ISSN: 0482-5748


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