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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

104 PABLO GONZÁLEZ-POLA DE LA GRANJA ministro de la Guerra fue moviendo inteligentemente sus bazas para atraerse, tanto a los políticos, como a los electores moderados del centro político más puro. En efecto, se confirma la “raza política” de O´Donnell, bastante más matizada que la de sus compañeros espadones. El profesor Martínez Gallego aprecia la enorme influencia de O´Donnell en el gobierno presidido por el general Espartero desde el verano de 1854. Los congresistas que salieron de las elecciones constituyentes, fueron buenos interlocutores para un O´Donnell a quien sus amigos políticos: Cánovas y Ríos Rosas dirigían hacia el centro y otros progresistas, que constituían la mayoría, sin ningún prejuicio para hablar con don Leopoldo. Este cada vez estaba más convencido de poder articular un partido centrista con lo mejor de las dos facciones largamente enfrentadas. Esa sería su mayor aportación a la ansiada estabilidad política en España. Pese a la difícil cohabitación entre Espartero y O´Donnell y su respectivas facciones progresista y moderada en el gobierno y en el parlamento, lo cierto es que se aprobaron muchas e importantes leyes, más de 90, además del proyecto constitucional. Entre estas leyes destacaba el nuevo intento desamortizador del ministro de Hacienda, Pascual Madoz. Aunque en principio tuvo que aceptarla, O´Donnell, como casi todos los militares, veía con preocupación a la Milicia Nacional y a primeros de julio de 1855 dictó una serie de normas que comprometían el alistamiento en ésta, lo que provocó serias protestas que amenazaban en derivaciones claramente revolucionarias. La crisis del gabinete se precipitó, aprovechando don Leopoldo para colocar en el nuevo gabinete a sus hombres, lo que provocó la dimisión de Espartero, que se hubiera marchado tranquilamente a Logroño si la Reina, a instancias del propio O´Donnell, no le hubiera convencido para que siguiera al frente del ejecutivo50. No era el momento. Sin embargo, no estaba lejos y la situación se deterioró debido a una serie de conflictos sociales que estallaron en el verano de 1855 en varias ciudades, como Barcelona, por parte de los trabajadores que exigían un aumento de jornal, Zaragoza, Valencia y algunas ciudades castellanas como Zamora y Valladolid. Tras los revoltosos, O´Donnell detectó a miembros de la Milicia Nacional descontentos con su política antiliberal. Don Leopoldo reconocería en el Senado que le preocupó especialmente los sucesos en Castilla, nada propicia a excesos revolucionarios. Las cosechas de los años 1853 y 1854 fueron muy malas debido a las nefastas condiciones climatológicas, esto y la exportación de granos al extranjero, provocaron una fuerte subida del pan que se tradujo en motines, funda- 50  Ibídem, p. 236. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 104-122. ISSN: 0482-5748


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