Page 109

REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

108 PABLO GONZÁLEZ-POLA DE LA GRANJA avanzados del partido moderado, con los menos exaltados del progresista, era empresa harto difícil. Sobre todo porque, además, la oposición de los extremos de ambos partidos se mostró muy beligerantes, desde el principio, acusando a la Unión Liberal de no tener una ideología bien definida. En cuanto a la política exterior de la Unión Liberal, se basó fundamentalmente en las llamas “guerras de prestigio”. Independientemente de la intención de rearme moral nacionalista que precisaba en aquellos momentos la sociedad española y O´Donnell le supo dar, no hay que olvidar que este, como Narváez y Serrano estaba empeñado en la despolitización del ejército y la experiencia de Napoleón III en Francia con respecto a Argelia en 1848, sin duda le hizo reflexionar. Como escribió Best, «Se había hecho desaparecer el republicanismo activo que había seguido fascinando a tantos soldados en los primeros años treinta; se había abierto en Argelia un campo nuevo de empresas, gloria y ascensos militares, y el ejército iba adoptando rápidamente una postura de impasibilidad apolítica».57 Sin duda, don Leopoldo, bien asesorado por el embajador francés y con el apoyo en todo momento de Napoleón, tuvo esto en cuenta a la hora de embarcarse en Marruecos o en Cochinchina. No obstante, la política de ascensos y recompensas que se derivaron de estas campañas, no fueron del gusto de todos e introdujo nuevos motivos de desazón entre los militares58. La desobediencia de Prim en la campaña de Méjico, al no apoyar al pretendiente francés, le supuso un fuerte enfrentamiento con O´Donnell. Ambos rompieron y Prim abandonó el unionismo de don Leopoldo, regresando al progresismo. No tardaría mucho en conspirar, pero ahora contra Isabel II. Un importante caballo de batalla que iba abriendo la brecha entre los dos sectores que ostentaban el poder con la fragilidad que imponía el presidente del gobierno, era la cuestión constitucional. O´Donnell mantuvo vigente la constitución de 1845, pero no quiso rehabilitar el Acta Adicional, derogada por Narváez, lo que irritaba profundamente a los progresistas, sobre todo porque mermaba los poderes de la soberana, en beneficio del parlamento. 57  BEST, Geoffrey: Guerra y sociedad en la Europa revolucionaría. 1770-1870. Ministerio de Defensa, Madrid, 1982, p, 205. 58  GONZÁLEZ-POLA DE LA GRANJA, Pablo: La configuración de la mentalidad militar, ob.cit. p. 54. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 108-122. ISSN: 0482-5748


REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017
To see the actual publication please follow the link above