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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

114 PABLO GONZÁLEZ-POLA DE LA GRANJA ción de los suboficiales de una manera organizada y no hay que olvidar que la mayoría de los sargentos, ya se encontraban muy cerca del extremo más liberal del partido progresista. Todo parece indicar que la reina Isabel aprobó, sino estimuló, la dura represión de O´Donnell contra los responsables de la insurrección de San Gil. El caso es que don Leopoldo se sintió sin el apoyo de la Reina y le presentó su dimisión, no sin dolerle, profundamente, la actitud ingrata de una soberana a la que había servido durante años. Su biógrafo más incondicional, Carlos Navarro, cuenta que al regresar a su casa O´Donnell tras la entrevista con la Reina, les comentó a sus amigos: «Señores, me ha despedido como no despediría al último de sus criados. No, no volveré yo en mi vida a ser ministro con esa Señora».67 La Reina, preocupada por el fuerte carácter revolucionario de los sucesos de San Gil y convencida de que O´Dónnell había vuelto a fracasar con su intento de resucitar la vieja Unión Liberal, llamó de nuevo al general Narváez, quien formó gobierno el 10 de julio de 1866, reservándose la cartera de Guerra y colocando a Luis González Bravo en Gobernación. Don Leopoldo desencantado y decidido a abandonar la política, salió de viaje, auto exiliándose camino de Biarritz. En agosto de aquel año, el día 8, en la ciudad belga de Ostende, los progresistas y los demócratas, ya muy próximos al republicanismo, llegaban a un acuerdo para destronar a doña Isabel, además de reconocer a Prim como “director militar del movimiento”, en su punto segundo decía lo siguiente: «Que siendo para los demócratas un principio esencial de su dogma político el sufragio universal y admitiendo los progresistas el derecho moderno constituyente del plebiscito, la base de la inteligencia de los dos partidos fuera que por un plebiscito … o por unas Cortes Constituyentes elegidas por el sufragio universal, se decidiría la forma de gobierno que se había de establecer en España, y siendo la monarquía, la dinastía que debía reemplazar a la actual; en la inteligencia de que, hasta que así se decidiese, había de ser absoluta la libertad de imprenta y sin ninguna limitación el derecho de reunión, para que la opinión nacional pudiese ilustrarse y organizarse convenientemente».68 En París se entrevistó don Leopoldo con Salustiano Olózaga, representante del progresismo puro, quien intentó, con todos los medios a su 67  NAVARRO RODRIGO, Carlos: O´Donnell y su tiempo, ob. cit. p. 257. 68  Texto en https://cronosytopoi.wordpress.com/2013/06/10/modelo-comentario-fuente-historica escrita/- Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 114-122. ISSN: 0482-5748


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