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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

128 LUIS EUGENIO TOGORES SÁNCHEZ industrial y financiera, España se volvió a sumir en una nueva guerra civil, que es tanto como decir dos guerras al mismo tiempo, que, tras su derrota en Ayacucho, terminó por impedir que la monarquía española se sumase a la carrera para recobrar el papel de potencia europea de primera fila que venía ocupando por derecho propio desde el siglo XVI. Ni la Guerra de Sucesión, ni las Guerras de Asiento ni del Rosellón, ni el largo ciclo bélico contra Inglaterra y los turcos habían podido impedir que España pudiese seguir compitiendo a nivel mundial por desempeñar un papel destacado en la Historia de la Humanidad en el siglo XVIII. Sólo la Guerra de Independencia, las Guerras de la Emancipación de las Repúblicas Hispanoamericanas, más la Primera Guerra Carlista, cuatro décadas de guerra continua, lograron doblegar la voluntad de ser imperio de los españoles. A los casi veinte años de la derrota de Napoleón, tras las convulsiones provocadas por el golpe de Riego y la entrada en España, tres años después, de los Cien Mil Hijos de San Luis y la terrible derrota de las tropas española en América, en Ayacucho, España se volvió a ver arrasada por una nueva y larga guerra civil combatida en territorio peninsular, la Primera Guerra Carlista. Esta guerra se estima que provocó muchos más de cien mil muertos e hizo abortar lo mucho o poco de bueno que tuviese hacendísticamente la Desamortización de Mendizábal, al tiempo que dividía a los españoles en bandos irreconciliables. Mientras que Francia e Inglaterra consolidaban su revolución industrial y daban un fundamental impulso a la construcción de sus imperios -especialmente Inglaterra- España se desangraba en este nuevo conflicto interior que la retrasaba en su proceso de modernización y de construcción de un estado eficiente y en el relanzamiento de un nuevo, legítimo y posible sueño colonial acorde a las construcciones imperiales que estaban desarrollando algunas de las grandes naciones europeas de su entorno. La Guerra Carlista fue un nuevo baldón para el desarrollo de la España ochocentista. En sus campos de batalla los veteranos de América, los ayacuchos2, adquirieron una enorme experiencia bélica, de mando, que les llevó a ser reclutados como jefes de filas de las listas electorales de los partidos políticos en liza por el poder. Estos partidos necesitaban liderazgo y prestigió en su lucha por hacerse con la confianza de la Reina y vieron entre los militares las personalidades de prestigio de las que estaban tan necesitados. Entre estos soldados estaba un joven oficial de nombre Leopoldo O´Donnell. 2  Soldados al servicio del Rey de España que lucharon en las campañas militares de las guerras de emancipación de Hispanoamérica y que tomaron su apodo de la batalla de Ayacucho, siendo el más destacado de esta generación de soldados Baldomero Espartero. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 128-158. ISSN: 0482-5748


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