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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

O´DONNELL Y LA POLÍTICA DE PRESTIGIO DE LA UNIÓN… 129 Leopoldo O´Donnell, soldado y estadista En su juventud, siendo sólo un subalterno, prestó servicio en el Regimiento de Infantería Imperial Alejandro con el que participó junto a las tropas de Luis XVIII de Francia, junto a los Cien Mil Hijos de San Luis, en la devolución del poder absoluto a Fernando VII poniéndose así fin al Trienio Liberal. Perteneciente a una familia católica, de origen jacobita, exilada en España, ligada ideológicamente al Antiguo Régimen, sirvió a la Corona en los años finales del reinado de Fernando VII con el grado de teniente en los granaderos de la Guardia Real.3 Es en esta etapa de fidelidad absolutista en la que participó en las operaciones militares de 1828 en Cataluña y que pusieron fin a la revuelta de los malcontents. Al comienzo de la Primera Guerra Carlista, fiel a su vinculación con el Rey, siendo ya capitán, tomó partido por la reina niña Isabel y su madre la entonces reina gobernadora, María Cristina. La guerra civil le permitió ascender de forma meteórica hasta el grado, tras siete años servicio constante, de teniente general, llevando en su pecho una Cruz Laureada de San Fernando de 3ª clase y otorgándole la Reina el título de Castilla de Conde de Lucena en 1847, al que seguiría en 1860 el de duque de Tetuán. El pronunciamiento progresista de 1840 de Valencia, cuya Capitanía General ocupaba por entonces O’Donnell, y que llevó al poder a Espartero, le decidió a exilarse junto a la hasta entonces regente María Cristina. Pasó tres años en Francia (1840-1843), cuna de la cultura, motor y corazón de la política de su tiempo, conspirando contra el gobierno progresista del nuevo regente Espartero y sus amigos ingleses4, al tiempo que observaba las grandes directrices políticas que estaban adoptando las grandes cancillerías europeas. En aquellos tiempos vivió en primera persona los mejores años de la monarquía de Luis Felipe de Orleans, el rey burgués, años que Francia estaba plenamente embarcada en la conquista de Argelia, apareciendo la expansión colonial como el objetivo por excelencia de cualquier nación civilizada. En octubre de 1843 se produjo en España un nuevo pronunciamiento, ahora de generales de filiación progresista como Serrano y Prim, asociados a soldados moderados como Gutiérrez de la Concha, Narváez y el propio O’Donnell, que lograron obligar a Espartero a marcharse al exilio. 3  Sobre el joven O´Donnell escribió en sus Episodios Nacionales Pérez Galdos: “Era un chicarrón de alta estatura y los cabellos de oro, bigote escaso, azules ojos de mirar sereno y dulce; fisonomía impasible, estatuaria, a prueba de emociones; para todos los casos alegres o adversos, tenía la misma sonrisa tenue, delicada, como de finísima burla o estilo anglosajón”. 4  Espartero contaba con el apoyo casi incondicional de Inglaterra como pago a sus concesiones en Cuba y en el Golfo de Guinea, concedidas con el pretexto de erradicar la recientemente prohibida por Inglaterra trata de esclavos. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 129-158. ISSN: 0482-5748


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