Page 131

REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

130 LUIS EUGENIO TOGORES SÁNCHEZ O’Donnell, principal impulsor del nuevo y exitoso pronunciamiento, sólo quiso hacerse cargo de la Capitanía General de Cuba en la que los partidarios de Espartero conservaban muchos resortes de poder. La presencia de O’Donnell en la isla sirvió para neutralizar el triple riesgo de la formación de un gobierno en el exilio progresista de los partidarios de Espartero en Las Antillas, frenó las desmedidas ambiciones británicas y desalentó los incipientes deseos de intervención de los norteamericanos en Cuba. O´Donnell permaneció en La Habana cinco años, etapa en la que pudo apreciar de forma directa la importancia, riqueza y valor estratégico de la Isla, evaluando en directo la importancia de poseer ricas posesiones coloniales que sirviesen de sustento económico y fuente de prestigio a su metrópoli. A su regreso de las Antillas ya apostaba políticamente por un centrismo integrador capaz de aunar a moderados y progresistas bajo el signo de su común liberalismo. El gabinete de Narváez y su cada vez más autoritario e impopular forma de gobernar provocó un nuevo pronunciamiento en 1854, en Vicálvaro, apoyado por los moderados disidentes y progresistas “excluidos”, que capitanearía nuevamente O’Donnell, y que, por los extraños entresijos de la política isabelina, llevaría al poder a su antiguo enemigo Espartero llamado por Isabel II desde su exilio inglés. El llamado Manifiesto de Manzanares, escrito por un jovencísimo Cánovas del Castillo y firmado por O´Donnell el 7 de julio de 1854, al que siguieron gravísimos disturbios en Madrid, que luego se extendieron a otras ciudades, terminó por decidir a Isabel II a aceptar la dimisión de Sartorius, Conde de San Luis, y llamar una vez más a Espartero, con O´Donnell como ministro de la Guerra. Comenzaba el bienio progresista (1854-1856) momento en que progresistas y moderados parecían que podrían por primera vez convivir en paz. El Bienio Progresista (1854-1856) terminó al ser expulsado Espartero del poder para dar paso a un breve gobierno de O´Donnell (14 de julio a 12 de octubre de 1956) y que terminó trayendo nuevamente a Narváez a la presidencia del consejo de ministros. Esta etapa sirvió a O´Donnell para construir su propio partido, la Unión Liberal, con la ayuda de un joven político conservador, Antonio Cánovas del Castillo, para finalmente formar un verdadero gobierno el 30 junio de 1858. Desde su llegada al gobierno O’Donnell comenzó a trabajar para acrecentar el peso internacional de España, laborando para lograr la paz y estabilidad interior, alimentando el progreso material, mediante la implantación de un proyecto político de centro frente a los hábitos cainitas de los partidos nacionales, dada la necesidad de estabilidad interior que exigían sus proyectos en ultramar y política internacional. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 130-158. ISSN: 0482-5748


REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017
To see the actual publication please follow the link above