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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

O´DONNELL Y LA POLÍTICA DE PRESTIGIO DE LA UNIÓN… 133 terra Victoriana (1837-1901). El principal intento para recuperar posiciones se produjo con la llegada del II Imperio en 1852. La llegada de un nuevo Bonaparte al trono de París supuso un empujón para todos los movimientos políticos existentes en Europa que aspiraban a la total eliminación de los últimos rescoldos del Antiguo Régimen, un empujón al nacionalismo. La llegada de Napoleón III al trono de París supuso una reactivación de los sueños de grandeza y un relanzamiento en Francia de la carrera colonial. La política exterior emprendida por el sobrino de Napoleón I le llevará a intervenir en 1853, junto a Gran Bretaña, en la Guerra de Crimea (1853-1856) para luego intervenir en la II Guerra del Opio en 1856, también junto a los británicos, al igual que haría en Méjico en 1861, acción en la que también intervino, inicialmente, España. En 1859 se produjo la sangrienta persecución de los cristianos maronitas en Siria y Líbano por los drusos, lo que provocó que Napoleón III enviase cuarenta mil hombres para terminar con las matanzas y establecer un gobierno francófono en Líbano. En la misma línea de protección de los cristianos y para establecerse colonialmente en el Lejano Oriente se produjeron las acciones militares que llevarían a españoles y franceses a intervenir en Cochinchina, en el actual Vietnam. En los objetivos del gabinete O´Donnell en política exterior y colonial, que en aquellos tiempos era casi lo mismo, estaba la preservación y aumento de las posesiones de España en ultramar, siguiendo la dinámica marcada desde Londres y París en materia de acción exterior y expansión colonial. Lo que hoy conocemos como Pequeño Imperio Español lo integraban tres importantes colonias caribeñas, destacando entre ellas la colonia de Cuba, más lo ya citados territorios de Asia Oriental, del Pacífico y Golfo de Guinea. Estas posesiones, en sí mismas, no eran en ningún caso despreciables. En La Habana se comercializaba la principal producción azucarera del mundo. Los ingenios cubanos nutrían de azúcar de caña a buena parte de las mesas del planeta, convirtiendo a los plantadores cubanos en un grupo económicamente privilegiado y, por extensión, a España en una nación con posibilidades, ya que se enriquecía con el oro dulce que fluía de los ingenios españoles del Caribe. Una colonia fiel, que no se había visto gravemente afecta por la fiebre emancipadora que Bolívar, Sucre, San Martín… habían desencadenado en el continente. Hasta 1868, con el comienzo de la guerra civil combatida en un escenario tropical, la Guerra de los Diez Años, y que se zanjo con la victoria militar y política del rey soldado Alfonso XII, nadie ponía en duda la españolidad de Cuba y de Puerto Rico. Los ojos de España estaban obsesivamente fijos en el Caribe por su riqueza azucarera y tabaquera, pero no por ello las casi olvidadas pero exten Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 133-158. ISSN: 0482-5748


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