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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

136 LUIS EUGENIO TOGORES SÁNCHEZ ellas, salvo la Guerra del Pacífico y la expedición a Méjico, fueron conflictos ultramarinos con el objetivo, más o menos realista, de lograr alguna posesión colonial al tiempo que un mejor posicionamiento en el ranking de las naciones “civilizadas” de su época. Como se puede apreciar se hicieron más actuaciones de las segundas que de las primeras y, fundamentalmente, aunque no siempre, por iniciativa del gobierno español de la Unión Liberal; unas campañas militares que evidencia la decisión del Gobierno de Madrid por lograr que España recuperase su peso internacional y obtuviese nuevas posesiones coloniales en la línea de otras naciones de su entorno. Pero una cosa era querer y otra poder. La acción exterior de España en tiempos de la Unión Liberal 1.- La expedición a Cochinchina. A mediados del siglo XIX el interés real de España por los importantísimos sucesos que estaban ocurriendo en el Lejano Oriente eran muy escasos, a pesar de tener la que seguramente era la más rica y extensa posesión colonial entre todos los territorios que tenían los europeos en aquella parte del mundo. La lejanía, incomunicación, falta de población peninsular en las Filipinas y escasa capacidad mercantil por parte de los españoles y por el Estado para sacar fruto a aquellos territorios -sin olvidar la fijación de gobiernos y ciudadanos por la isla de Cuba- hacían que el archipiélago filipino fuese un tesoro olvidado y que las acciones emprendidas por varios gobiernos europeos para lograr la apertura de China, Japón y de todo el Extremo Oriente fuese algo muy alejado de los planes para su acción exterior de España. La lejanía entre la Península y las Filipinas, separadas por un viaje de más de cuatro meses en el mejor de los casos, hizo, a pesar de la importancia que estaba tomando la cuestión de Extremo Oriente, como del capitán de navío Casto Méndez Núñez, partió la fragata blindada Numancia. En Madrid, tras dos años de gobiernos moderados, regresó al poder el general O’Donnell, cuyo gabinete envió instrucciones precisas al vicealmirante Pareja: “Reparaciones y saludo a la bandera. Si se negaran, ruptura de relaciones y ultimátum. Si aun así Santiago persistiera en su actitud, bloqueo de los puertos. Finalmente, si Chile continuara sin atender las exigencias españolas, hostilizar Valparaíso o Lota”. El almirante Pareja dio cuatro días de plazo al gobierno chileno. Ante la negativa chilena, el Comandante General de la Escuadra del Pacífico declaró toda la costa chilena en estado de bloqueo el 24 de septiembre de 1865. Aunque, debido al escaso número de los buques españoles, el bloqueo se redujo a Coquimbo y Caldera. En respuesta a la decisión de Pareja, Chile declaró la guerra a España el día siguiente. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 136-158. ISSN: 0482-5748


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