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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

O´DONNELL Y LA POLÍTICA DE PRESTIGIO DE LA UNIÓN… 137 consecuencia de la Primera Guerra del Opio, que en Madrid no se diese la importancia y valor que tenía el islario español de Filipinas y las islas del Pacifico. A pesar de todo, durante la etapa de la Unión Liberal, se emprendieron algunas actuaciones encaminadas al mantenimiento y extensión de la soberanía española en el islario filipino. Éstas, dentro de la colonia, se centraron en vencer la resistencia de tulisanes, moros joloanos y contra los igorrotes. La pequeña guarnición española en Filipinas, la enormidad de la colonia -más de siete mil islas más los archipiélagos de Marianas, Carolinas y Palaos- y la escasa tesorería de la Hacienda de Madrid y Manila hizo que, salvo excepciones, los capitanes generales de Manila fuesen abiertamente contrarios al inicio de cualquier nueva aventura colonial en el Lejano Oriente. Llegaron, incluso, a despreciar la oferta de las autoridades portuguesas de Macao de entregar la soberanía de la plaza a España, ofrecimiento que fue rechazado por las autoridades de Manila y Madrid. En agosto de 1857 llegaron noticias a Macao de la suerte del obispo español Díaz Sanjurjo en el actual Vietnam. El 17 de enero de 1858 comunicaba a Madrid el Capitán General de Filipinas el asesinato del obispo Díaz Sanjurjo. El ministro de Asuntos Exteriores galo Conde Walewski había solicitado al ministro de Estado español Martínez de la Rosa apoyo para iniciar una acción militar conjunta contra la monarquía annamita.10 El propio Napoleón III, y la emperatriz Eugenio de Montijo, mantuvieron una entrevista privada en París con el subsecretario del ministerio de Estado español Comyn y el embajador de España Duque de Rivas para solicitar la colaboración de 2.000, o al menos 1.500, soldados de la guarnición de Filipinas11 en una expedición de castigo contra el reino de Annam responsable de la muerte de varios religiosos españoles y franceses, así como de numerosos católicos anamitas. Francia ya estaba decidida a intervenir, en su deseo de lograr una posesión en los mares de China, e invitaba a España a que colaborase con la excusa de la defensa de los misioneros y de la fe católica. La base de Filipinas y la existencia de su guarnición, relativamente numerosa, llevó a Francia a acercarse al gobierno español aunque sin señalar abiertamente cuales eran sus verdaderas intenciones. En abril de 1856 se había creado una comisión para estudiar los derechos de Francia sobre la Cochinchina sobre la base del tratado firmado en Versalles el 28 de noviembre de 1787. Renouvin en su libro La cuestión de Ex- 10  Diario Sesiones de las Cortes de 1 de diciembre de 1857. 11  TOGORES, Luis E.: Extremo Oriente en la Política Exterior de España, Prensa y Ediciones Iberoamericanas S.L., Madrid 1997, p. 20. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 137-158. ISSN: 0482-5748


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