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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

140 LUIS EUGENIO TOGORES SÁNCHEZ plenamente de acuerdo. O´Donnell, bajo presión de la falta de interés de los capitanes general de Manila y de las presiones antillanas de la sacarocracia cubana, fue incapaz de sacar el fruto que sus intenciones y acción exterior le daban derecho en el futuro Vietnam. Una Francia, con objetivos muy claros, logró que la Unión Liberal quedase en evidencia en este tema, aunque la opinión pública y la clase política española no se apercibió de la oportunidad perdida y la debilidad que ya evidenciaba, a finales de 1862, el gobierno unionista. Los escasos medios invertidos en la expedición, aunque resultaron fundamentales para su éxito, provocaron que nadie en Madrid fuese consciente de lo que realmente había ocurrido en Vietnam y las posibilidades que con la paz de 1862 se abrían para Francia en Indochina. 2.- La cuestión de Italia. Desde 1848, fecha en la que se proclamó la República Romana, el gobierno español barajaba la posibilidad de intervenir en Italia en favor de la causa temporal del Papa. El envío de un expedición militar de ocho mil hombres en 1849 no sirvió para arrebatar la iniciativa en la cuestión de Roma a franceses y austriacos. En la década siguiente la Península Italiana entró de nuevo en erupción, estando Napoleón III y el nacionalismo italiano expansionista de los Saboya en el mismo bando y, por tanto, estando la España de la Unión Liberal teóricamente alineada con Francia en muchas cuestiones aunque enfrentadas en otras. Ante del reinicio de un nuevo conflicto italiano el gabinete O´Donnell anunció que España adoptaría la neutralidad armada, reservándose el derecho de rechazar cualquier modificación de los acuerdos de Viena en relación a Italia. España no podía abandonar a los Borbones italianos y, sobre todo, al Papa por voluntad expresa de Isabel II y de la opinión pública española mayoritaria y fervientemente católica. La guerra de África, la aventura militar más popular de su tiempo, abrió la posibilidad de dejar la cuestión de Italia en un lugar secundario. La reina Isabel II, en su discurso al Parlamento de 26 de mayo de 1860, no dedicó una sola palabra a la cuestión de Italia. Cuando O´Donnell regreso de la guerra de Marruecos los sucesos de Italia habían evolucionado en contra de las posiciones políticas defendidas por España. Ni el incumplimiento de lo acordado en los tratados de Villafranca y Zurich, ni la presiones de la Santa Sede sobre la Corte de Madrid, ni los intereses dinásticos, ni la invasión de los Estados Pontificios y del Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 140-158. ISSN: 0482-5748


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