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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

154 LUIS EUGENIO TOGORES SÁNCHEZ ensenada de Huito donde se habían refugiado sabiendo la imposibilidad de que entraran los buques españoles dado su mayor calado. Una vez más, la posibilidad de cumplir las órdenes de Madrid se vio frustrada, dada la dificultad de mantener de forma indefinida una flota al otro lado del mundo por lo se optó por bloquear y, finalmente, bombardear varios puertos enemigos. Ante Valparaíso el almirante Méndez Núñez exigió a Chile la devolución de la Covadonga a cambio de levantar el bloqueo y devolver las presas hechas por la escuadra española. Las autoridades chilenas contestaron por medio del comodoro estadounidense John Rodgers que no devolverían la Covadonga. En la mañana del 24 de marzo el almirante español envió por intermedio del ministro norteamericano Kilpatric un ultimátum al gobierno de Santiago dándole un plazo de cuatro días para que diera las satisfacciones exigidas por el gobierno español, devolviera la Covadonga y saludara a la bandera española y que, en caso contrario, bombardearía las instalaciones del puerto de Valparaíso y, sucesivamente, los demás puertos de la costa chilena. Ante la nueva negativa del gobierno chileno Méndez Núñez comunicó al intendente de Valparaíso que en vista del fracaso de las negociaciones y la infructuosa búsqueda de la escuadra aliada para batirla, no encontraba otro medio para vengar las ofensas recibidas que proceder con el bombardeo de Valparaíso. Los representantes diplomáticos hicieron todo lo posible para evitar el bombardeo. Los españoles anunciaron con mucha antelación el comienzo del bombardeo con el propósito de facilitar la evacuación de civiles. Las fuerzas navales neutrales de Estados Unidos y Gran Bretaña amenazaron con intervenir si se llevaba a cabo el ataque ya que esta acción violaba las leyes de guerra al ser Valparaíso un puerto indefenso. Méndez Núñez replicó que tenía órdenes y que si intervenían serían considerados enemigos y atacados también, momento también en el que dijo la célebre frase de «España prefiere honra sin barcos a barcos sin honra». El 31 de marzo Méndez Núñez procedió con el bombardeo. Hubo 2 muertos y, aproximadamente, 10 heridos, porque unos 40.000 habitantes, casi la mitad de la población, avisados de antemano, habían abandonado sus hogares o refugiado en las zonas que no se iban a bombardear, ya que el ataque fue, esencialmente, dirigido contra los edificios públicos del puerto. Por indicación de Méndez Núñez buques no podía contestar el fuego por la corta distancia en que se hallaba el enemigo y tampoco había blanco a que disparar, ya que los chilenos tenían muy buenas posiciones. Por otra parte, la Numancia no podía ayudar tampoco, pues su compañera estaba en la línea de fuego y debido a esto Casto Méndez Núñez envío un bote con refuerzos el que intento acercarse a las rocas y desalojar a los tiradores, pero fue también atacado y rechazado. A las dos horas de combate logró por fin la Blanca apartarse a tiro de cañón y abrió fuego, pero con tan poca efectividad que las fuerzas chilenas no sufrieron bajas. Los buques siguieron su rumbo para buscar a la escuadra aliada. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 154-158. ISSN: 0482-5748


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