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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

156 LUIS EUGENIO TOGORES SÁNCHEZ se sabe con exactitud el número de muertos y heridos, por lo que las cifras varían según las fuentes desde las 200 hasta las 2.000 bajas. El 10 de mayo de 1866 después de enterrar a sus muertos, curar a sus heridos y reparar sus navíos en la isla San Lorenzo, los españoles dividieron su escuadra. Por una parte, las fragatas Numancia y Berenguela, la corbeta Vencedora y los transportes Marqués de la Victoria, Uncle Sam y Mataura se dirigieron hacia las Filipinas para avituallarse y desde allí continuar su viaje hacia Cádiz. En este viaje la Numancia lograría ser el primer buque blindado en dar la vuelta al mundo. El resto de la escuadra, es decir, las fragatas Resolución, Blanca, Villa de Madrid y la Almansa, bajo el mando de Méndez Núñez, navegaron hacia el Atlántico sur. Estos buques permanecieron en aguas sudamericanas, atracados en Río de Janeiro y Montevideo, en espera de órdenes para realizar una nueva expedición de castigo al Pacífico o en previsión de un ataque por parte de la escuadra chileno-peruana, siendo reforzado este escuadrón naval por las fragatas de hélice Concepción y Navas de Tolosa. El gobierno del Perú consideró la posibilidad de continuar la guerra, para lo que contrato a un marino estadounidense, el comodoro John Randolph Tucker, como jefe de la escuadra y unos cuantos oficiales de la misma nacionalidad para secundarlo. Con los nuevos buques de guerra comprados en Europa y en los Estados Unidos los peruanos pensaban lanzar un raid naval contra la España peninsular y las Canarias o lanzarse sobre las Filipinas, pero la visión más prudente de los chilenos terminó con el proyecto.33 La decidida acción de la Armada española que capturó con la fragata Gerona a la corbeta chilena Tornado en Madeira y la escaramuza contra el vapor Valdivia por el vapor de guerra Isabel II terminó por hacerles desistir. El gobierno español también realizó planes. El 28 de junio de 1866 Gabriel García Tassara, embajador español en Washington, comunicó al secretario de estado yanki William H. Seward las nuevas instrucciones de su gobierno, que pretendía enviar al almirante Méndez Núñez, entre las que figuraba la reocupación de las islas Chincha, aclarando que España no tenía pretensión alguna sobre los territorios de las repúblicas sudamericanas ni deseos de intervención en sus respectivos gobiernos y que sólo buscaba resarcirse mediante la venta del guano peruano de los gastos ocasionados du- 33  El gobierno de Chile favorecía una estrategia más conservadora que contemplaba ejecutar un ataque masivo a la flota española estacionada en las costas sudamericanas del Atlántico e iniciar típicas operaciones de tipo corsarias sobre costas territoriales españolas con los buques de guerra que estaba adquiriendo en Estados Unidos y Gran Bretaña como las corbetas Abtao, Tornado, Chacabuco y O’Higgins; el vapor Valdivia, el pailebot Independencia y un buque de guerra gemelo del Huáscar que se estaba construyendo en astilleros ingleses. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 156-158. ISSN: 0482-5748


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