Page 165

REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

164 EMILIO DE DIEGO GARCÍA realidad. El conde de Reus desempeñó cargos de gran responsabilidad por designación de O’Donnell. La tolerancia de don Leopoldo y de su “Gran Elector”, Posada Herrera, aún con la cuidadosa “influencia moral” de éste en las elecciones, que abrieron la etapa de los “unionistas” en el poder, hizo que en aquellas Cortes de 1858 estuvieran representados, “todos los elementos del país”, y por regla general, en personas dignas del cargo con el que fueron honradas. Prim sería uno de ellos en la Cámara Alta. El 30 de junio de 1858 echaba a andar un Gobierno presidido por Don Leopoldo O’Donnelll, apoyado en aquella profusa y algo confusa formación que se llamó la Unión Liberal. Un Gabinete que aun así se mantendría en el ejercicio del poder hasta el 17 de enero de 1863. Casi media década, hecho insólito de supervivencia en la política española, durante el reinado isabelino, en cuyo transcurso se sucedieron hasta 56 Ministerios, con una duración media de siete meses y un par de semanas5. Con razón se le denominó, al de 1858-1863, “el Gobierno largo”. Todo un éxito, para su muñidor y presidente; de cara a la estabilidad institucional, lo cual permitió, no solo abordar algunas cuestiones internas, sino asomarse con aspiraciones de algún protagonismo al a política internacional. Uno de sus episodios principales en este campo sería la expedición a México, decidida por don Leopoldo y dirigida por el conde de Reus. A pesar de sus diferencias y su batalla política en el desenlace de ese empeño que habían compartido, en lo sustancial, Prim reconocía entonces el gran peso político y el enorme papel que desempeñaba O’Donnell en la España de 1858-1863. En el mismo Senado en que había defendido su posición, rechazando con firmeza las imputaciones que sus enemigos y el propio presidente del Gobierno le habían hecho, el conde de Reus, ante los síntomas de debilitamiento del partido en el poder, proclamaba la necesidad de que el ya duque de Tetuán continuase al frente de la Unión Liberal, pues sin su liderazgo todo se vendría abajo, abriendo un peligroso vacío político. Probablemente, después de la refriega mantenida, también el conde de Lucena tendría un reconocimiento íntimo a la figura del de Reus. Don Leopoldo veía en Prim a su sustituto en la presidencia del Gobierno. Su común amor a España, la búsqueda para su Patria de un lugar preminente en el mundo, constituía una afinidad difícilmente despreciable. Y, aunque rara vez los afines se estiman, se atraen de continúo aun en contra de su voluntad, incluso por encima de la lucha por el poder. 5  El propio O’Donnell había encabezado ya otro gobierno, mucho más efímero, entre julio y octubre de 1856, y después del de 1858-63, más y uno entre enero y marzo de 1863, y, el último, de junio de 1865 a julio de 1866. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 164-200. ISSN: 0482-5748


REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017
To see the actual publication please follow the link above