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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

182 EMILIO DE DIEGO GARCÍA el 11 de enero de 1861. Miramón, emigró a Europa; lo mismo hizo el nuncio pontificio, junto con la mayor parte de los obispos, y varios representantes diplomáticos. También el embajador español hubo de regresar a nuestro país. La victoria de Juárez y la forzada salida de México de nuestro representante, Joaquín Francisco Pacheco, impulsaron como respuesta, nuevamente, los preparativos de una expedición militar que desde Cuba, marcharía a tierras mexicanas para defender los intereses de España. En esta ocasión un acontecimiento extraordinario vendría a facilitar la intervención hispano-franco-británica en México. El 12 de abril de 1861 comenzó la guerra de Secesión, una contienda civil que obligaba a EE.UU. a volcarse en sus problemas interiores y ceder, momentáneamente, en su protagonismo al sur de Río Grande. Aun así, el gobierno norteamericano, a pesar de soportar su propia guerra civil, no descuidaría su atención a cómo evolucionaban los asuntos mexicanos. Lincoln envió a México a Tomas Corwin, en la primavera de 1861, con un doble objetivo: a) evitar que aquel país reconociera a los Estados Confederados; y b) tratar de que las potencias europeas no intervinieran en tierras mexicanas. Para alcanzar esta última meta, Corwin solicitó a su gobierno un préstamo de entre 5 y 10 millones de dólares para que México pudiese pagar sus deudas con Francia, España y el Reino Unido. Esta solicitud no prosperó. El secretario de Estado, Seward, no creyó inminente una invasión de México por los europeos. Se equivocó. Claro que el propósito de éstos no buscaba adquirir territorios, ni obtener ventajas en detrimento de Estados Unidos; sino únicamente proteger la vida de sus nacionales respectivos y cobrar las deudas no satisfechas. Para mayor tranquilidad del gobierno de Washington, los ingleses insistieron, con cierto recelo por parte española, en que los norteamericanos se sumasen a la intervención. Seward rechazó el ofrecimiento, aunque temía que España tratara de imponer una especie de protectorado en México. La actitud antiespañola de Juárez, manifestada en reiteradas ocasiones durante los años precedentes, hacía presagiar un enfrentamiento en breve plazo. La ya mencionada decisión adoptada por el Congreso mexicano, el 17 de julio de 1861, de suspender, por dos años el pago de las obligaciones de la deuda extranjera, originó en Francia e Inglaterra una fuerte reacción que concluyó en la ruptura con el régimen de Juárez. A partir de ese momento la intervención militar por parte de España, Francia e Inglaterra sólo era cuestión de tiempo. Circulaban todo tipo de rumores sobre cuándo y cómo se llevarían a término las acciones militares en México. El 6 de septiembre de 1861, Mon, que seguía en la embajada de París, advirtió al gobierno español sobre las intenciones de franceses e ingleses de Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 182-200. ISSN: 0482-5748


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