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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

24 HUGO O´DONNELL Y DUQUE DE ESTRADA las costas de Bretaña, lo que nos habla de unas posibles actividades piráticas de este grupo. San Patricio, para resaltar la conversión, asió la rodela del jefe y dibujó sobre ella un motivo que no difería del que Constantino hiciera poner en sus estandartes la víspera de la batalla del Puente Milvio: una simple cruz latina y el lema de la visión celestial “con este signo vencerás” y la predicción y promesa de que aquellos entre sus descendientes que llevaran en sus estandartes este signo, nunca serían vencidos en combate. Este emblema heráldico llegará hasta nuestros días en forma de una cruz latina sencilla sostenida por un brazo que, anteriormente monacal, se convertirá más adelante en armado. Estos blasones se prestarían magníficamente a reforzar la favorable impresión de defensores de la fe católica y víctimas de su persecución en los nuevos países de adopción de la familia. Las leyes de la heráldica europea las convertirían con alguna variante en: escudo jironado de oro y gules, y brochante, una cruz de gules sostenida por un brazo armado, con un león y un toro y el lema: “In hoc signo vinces” de enorme arraigo siglos antes. Don Leopoldo O´Donnell tendría muy presente el escudo tradicional al formar el suyo, sumando sus propios lauros. Fueron las armas, que haría imprimir en los pasaportes que como autoridad militar llegaría a otorgar y que figurarían en los monumentos que haría erigir durante su mandato en Cuba, así como en su sepulcro de la iglesia madrileña de Santa Bárbara. Desde el siglo VIII se conoce a este grupo tribal como “el clann Dalaigh de escudos marrones”, en recuerdo de uno de sus más afamados líderes, muerto en combate en 86815 , designación que comparte con sus consanguíneos los futuros O´Neill. Sus descendientes ocuparían el territorio norteño comprendido entre los ríos Swilly y Dore, solar que más tarde ampliarían. . Ambos clanes, los O´Donnell y los O´Neill, dominarían todo el norte isleño y serían los últimos que resistirían la conquista inglesa. La historiografía inglesa los designaría como “Old Irish”, irlandeses gaélicos, para distinguirlos de los invasores normandos (“Old English”) que acabarían considerándose tan irlandeses como ellos, aunque de diferente etnia. El nombre de O´Donnell no aparecería como general del clan hasta bien entrado el siglo XI en que Cathbharr, uno de sus jefes, lo añadió por primera vez a su propio nombre de pila, en honor de uno de sus antecesores, Dómhnall Mór, que puede traducirse, nada menos, que como “legislador del mundo”. Desde poco después, su grito de guerra, emitido por centenares de voces al entablar combate, sería “¡O´Donnell aboo!”, o “abú”, derivante este último término de la palabra gaélica “Buaidh”, que significa victo- 15  HILL, George: The fall of Irish chiefs and Clans; The conquest of Ireland, Kansas City, 2004, p. 18. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 24-54. ISSN: 0482-5748


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