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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

LEOPOLDO O´DONNELL Y LA PRIMERA GUERRA CARLISTA 61 lo ordenó su rey absoluto, y porque en principio su hija podía seguir siendo tan absoluta como él.11 Uno de los mejores testimonios de porque muchos oficiales de la guardia contrarios a las instituciones liberales, e incluso recelosos de la sucesión femenina, apoyaron a Isabel II, es el que nos ofrece uno de sus miembros, Fernando Fernández de Córdova, hermano del vencedor de Mendigorría, en sus Memorias íntimas: “Mi hermano ejercía, en efecto, sobre mí una influencia decisiva. No veía en él nada que no me entusiasmara y en que no reconociera una superioridad que consideraba como una especie de religión. … Sin él y sin la recomendación de Fernando VII, yo hubiera sido carlista. Lo digo ingenuamente. A esta bandera me conducían entonces mis simpatías personales por aquella rama de la familia Real.” Más adelante añade Córdova que muchos oficiales de la guardia se pasaron a los carlistas y que otros, “como O’DONNELL, Roncali, Aymerich y Malvar, de ideas reconocidamente absolutistas, las sacrificaron al sentimiento de la disciplina, y combatieron y murieron en defensa de una causa contraria a sus convicciones honradas. ¡Admirable ejemplo de honor militar y de fidelidad a las banderas! Los oficiales facultativos, y muchos que procedían del Colegio general, creyeron, como mi hermano, que sólo podía respetarse la memoria y la voluntad del monarca difunto, defendiendo los derechos por él reconocidos de su propia hija.”12 De tener razón Fernández de Córdova, y no veo motivo para que así no fuera, Leopoldo O’Donnell, que es el único O’Donnell al que puede hacer referencia el texto anterior, se unió en 1833 a las filas isabelinas no porque fuera liberal, sino porque era un absolutista fiel a su rey y a su regimiento. 13 Ahora bien, y tal como sucedió con Fernández de Córdova, en algún 11  Nada más producirse la caída del ministerio encabezado por el conde de la Alcudia en octubre de 1832, el nuevo gabinete procedió a una amplísima depuración de cuantos mandos pudieran ser sospechosos de carlismo (que no de absolutismo, puesto que el propio Zea era entonces absolutista), aspecto sobre el que puede verse BULLÓN DE MENDOZA Y GÓMEZ DE VALUGERA, Alfonso: La Primera Guerra Carlista. Madrid, Actas, 1992, pp. 20-37. 12  FERNÁNDEZ DE CÓRDOVA, Fernando, marqués de Mendigorria: Mis memorias íntimas. Madrid, Atlas, 1966, tomo I, p. 114, Son nuestras tanto las mayúsculas como la cursiva con que hemos destacado el nombre de O’Donnell. 13  PIRALA: Op. cit., tomo IV, p. 246, cuando procede a hacer un breve resumen biográfico dice que aunque su familia estaba a favor de Don Carlos “su honor y sus convicciones le impulsaban a defender la libertad”, pero no hay ningún motivo para pensar que pudiera estar mejor informado que Córdova. Tampoco creemos que lo estuviera CASTILLO, Rafael del: Historia de la vida militar y política del Excmo. Sr. Capitán general D. Leopoldo O’Donnell, conde de Lucena, vizconde de Aliaga, duque de Tetuán, &. &. Madrid-Cádiz, Jesús Gracia editor, 1860, p. 111 cuando afirma que “sacrificando sus afectos de familia, rompiendo todos los vinculados a la sangre, ofreció desde luego la espada al trono constitucional”, entre otras cosas porque el trono de Isabel II no fue dudosamente constitucional hasta 1834, y plenamente constitucional hasta 1836. Este mismo autor afirma más adelante, al referirse a su sublevación Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 61-80. ISSN: 0482-5748


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