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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

62 ALFONSO BULLÓN DE MENDOZA Y GÓMEZ DE VALUGERA momento del conflicto cambiaría de ideas, aunque el momento no es fácil de fijar, pues volviendo al marqués de Mendigorría sabemos que todavía a mediados de 1835 se consideraba absolutista, pues el mismo describe la sorpresa que le produjo dar a sus soldados del batallón de Aragón el grito de “¡Viva la libertad!” para tratar de animarlos en un momento comprometido del combate: “no estando entonces en mis opiniones”.14 Al comenzar a narrar los hechos de su biografía del año 1833, escribe Chamorro Baquerizo: “En este año empieza el interés de la biografía de Don Leopoldo O’Donnell, por la serie numerosa de distinguidos servidos que contrajo, y le elevaron en menos de seis años a desempeñar el primer cargo que hay en la milicia, cual es el de general en jefe de un ejército.”15 Y a decir verdad bien podía haber escrito esto al comenzar el año 1834, pues aunque el biógrafo trate de darle cierto empaque, lo cierto es que poco hubo de interés en la actuación personal de Leopoldo O’Donnell en 1833. Al comenzar la guerra su batallón de la Guardia se encontraba en Barcelona, de donde pasó al bajo Aragón con motivo de la sublevación de Morella, plaza de la que pasó a cierta distancia antes de que fuera conquistada por otra columna isabelina.16 La columna de la que formaba parte O’Donnell participó en la persecución de los que huían, y tras ello se dirigió a Zaragoza, donde penetró antes de que concluyera el año. En febrero de 1834 forma parte de una brigada que al mando del general Linares de Butrón se destina a las cinco villas de Aragón y recibe el mando de 180 granaderos de la Guardia. El 24 de abril, en Lumbier, participa en un combate frente a las tropas carlistas que se resuelve gracias a una carga de sus granaderos, al frente de los cuales participa en varias acciones hasta que pocas semanas más tarde fue gravemente herido en Erice, combate en el que se distinguió extraordinariamente, obteniendo la cruz laureada de San Fernando de segunda clase y una herida que le mantuvo alejado cerca de un año de los campos de batalla. En junio o julio de 1835, según la biografía que se consulte, pero pareciendo más lógica la primera de estas fechas por los sucesos que tendrán lugar a continuación, O’Donnell fue ascendido, “por riguroso orden de antigüedad” (en lo cual todos concuerdan), a segundo comandante de la Guardia Real. Destinado a su cuarto regimiento tiene la en Pamplona en 1841 que: “Era monárquico puro y no había podido ver sin disgusto que la regencia del reino pasaba a una persona extraña con perjuicio de la Reina madre.” (p. 263). 14  FERNÁNDEZ DE CÓRDOVA, Ibídem, p. 104. 15  CHAMORRO: Op. cit., p. 227. 16  Una detallada relación de estos sucesos puede verse en SOTOMAYOR, Blas de: Exacto diario histórico e itinerario de las operaciones sobre Morella. Barcelona, imprenta de la viuda e hijos de Gorchs, 1834, donde queda en evidencia la escasa preparación militar de los alzados, cuyo vestido “era el traje de los llanos de Valencia, sin observarse uniforme alguno.” Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 62-80. ISSN: 0482-5748


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