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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

LEOPOLDO O´DONNELL Y LA PRIMERA GUERRA CARLISTA 67 el ejército, que al parecer sólo había cobrado dos de sus pagas en los últimos quince meses, pese a lo cual O’Donnell decidió pasar a la ofensiva, conforme a las órdenes que había recibido.27 Pese a todo su campaña comenzó con buenos auspicios, pues el 8 de septiembre, al frente de una columna hispano-inglesa, ocupó Urnieta y Andoain, donde comenzó a fortificarse. “Al avanzar los liberales fueron quemando los caseríos, resultando unos ciento veintiséis, que dejaban mayor número de familias sin hogar; teniendo los ingleses la mayor parte en estos incendios. El que sus habitantes hubieran abandonado sus casas, no justificaba su quema: será esta ley de guerra, pero habremos de convenir que es ley bárbara, inhumana, y el hecho de quemar tanto caserío, aislados de casi todos, infundió en los guipuzcoanos odio y rencor.”28 Pese a que Uranga, que había quedado al frente del ejército carlista durante la expedición real, suele ser presentado por la mayor parte de los historiadores como altamente incompetente, sin duda por pertenecer al sector más ultra del carlismo, lo cierto es que su mando difícilmente pudo ser más exitoso. Al tener noticia de la incursión de O’Donnell, y pese a disponer de fuerzas muy inferiores, decidió, tras consultar a los jefes de las unidades, asaltar las posiciones de Andoain, que amenazaban el corazón del país carlista, para evitar que pudieran ser fortificadas por los isabelinos.29 El movimiento envolvente que diseñó al efecto fue un completo éxito, y pese a los esfuerzos de O’Donnell la acción fue para él un completo y sangriento fracaso: “No se daba cuartel, porque los paisanos que habían perdido sus casas, mezclados con los soldados, vengaban matando el incendio de sus hogares y gritaban: esdá cuartelic sú ematendubenentzat (no se da cuartel a los incendiarios). … Seiscientos veinte muertos liberales se hallaron en el espacio de una legua de longitud por media de latitud; siendo las dos terceras partes ingleses, inhumanamente sacrificados algunos de estos que se obstinaron en permanecer en la iglesia: se salvaron pocos heridos, y se hicieron ciento catorce prisioneros españoles. O’Donnell logró salvarse en caballo ajeno y sin tricornio.”30 Del grado hasta el que había llegado la animadversión de los carlistas hacia las tropas de O’Donnell, debido a los caseríos que habían quemado 27  CHAMORRO, ibídem. 28  PIRALA: Op. cit., p. 248. 29  De hecho tras la derrota isabelina fueron los carlistas los que procedieron a fortificar Andoain, como puede verse en: MORAZA BAREA, Alfredo, BUCES CABELLO, Javier y GARCÍA DALMAU, Miren: “Las fortificaciones de época carlista en Andoain”, en Leyçaur: Andoaingo ikerketa historikoen aldizkaria = revista de estudios históricos de Andoain, núm. 12, 2012, págs. 9-82. 30  PIRALA: ibídem, p. 250. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 67-80. ISSN: 0482-5748


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