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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

70 ALFONSO BULLÓN DE MENDOZA Y GÓMEZ DE VALUGERA O’Donnell, que poniendo en ello sus conatos, aunque bajo el sistema de aplicación de castigos tan oportunos como severos, vio llegado el momento de poder presentar con confianza sus fuerzas frente al enemigo.”35 Los laureles de O’Donnell no tardaron en reverdecer, pues el 21 de octubre llevaba a sus hombres a Guetaria a bordo de vapores de la mariana de guerra inglesa, y ocupaba el pueblo dejando una guarnición para evitar que fuera recuperado por los carlistas. Una vez ascendido a mariscal de campo Espartero pidió que continuase como comandante general de Guipúzcoa, pues “se ha ganado el amor de los habitantes, la veneración de sus subordinados como el terror delos enemigos, y mi entera confianza.” Diverso golpes afortunados, entre los que se encuentra la destrucción del fuerte carlista de Vera en el mes de febrero, jalonaron su campaña de 1838, batiendo además un par de veces a los carlistas en las inmediaciones de Oyarzun. No por ello, sin embargo, pudo conseguir que mejorara la situación de sus tropas, pues como el 7 de junio escribió a Espartero desde San Sebastián desde mayo no se le había librado ni un solo real para sus hombres, y hacía un año que era raro el mes en que pudo dar a los soldados más de un quinto de la paga, siendo también de destacar que sus tropas llevaban un par de meses sin calzado y estaban muy mal de vestuario, hasta el punto que había soldados que no podían hacer el servicio debido a su estado de desnudez, careciendo la mitad de ellos de camisa. El resultado de todo ello era que si bien se conservaba la disciplina era visible la deserción que había tanto a Francia como al ejército carlista, por lo que no pudiendo responder de las consecuencias de tanta miseria O’Donnell presentó su dimisión a Espartero, que optó por remitir sus quejas al gobierno, aumentándolas con las suyas propias. Por lo que a la dimisión se refería su respuesta fue como sigue: “como general en jefe le excito a Vd. A que me acompañe en el sacrificio, y como amigo se lo ruego, pues que bien conoce Vd. Que no tiene quien lo sustituya por ahora, ni quien le merezca mayor confianza a su apasionado seguro servidor y amigo.-Baldomero Espartero.”36 A finales de 1838 la guerra en el Norte se fue endureciendo, hasta el punto que O’Donnell publicó un bando para expulsar de las poblaciones de Guipúzcoa ocupadas por los isabelinos a todos los padres y madres que tuvieran hijos sirviendo en las filas carlitas y embargar y vender sus bienes, no permitiéndoles llevarse más que la ropa que usasen, aunque aclarando que se les devolverían sus propiedades, si aún no se hubiesen vendido, en el caso de que regresasen con el hijo o hijos que tuviesen en el campo carlista: 35  CHAMORRO, Op. cit., p. 209. 36  PIRALA, Op. cit., tomo IV, pp. 534-535. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 70-80. ISSN: 0482-5748


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