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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

LEOPOLDO O´DONNELL Y LA PRIMERA GUERRA CARLISTA 73 todas las fuerzas que O’Donnell omite, el ejército del Centro contaba con 31.556 hombres de todas armas, y una brigada de refuerzo que había llegado del ejército del Norte, a los que Cabrera podía oponer algo más de veinte mil, una proporción sin duda mucho más favorable a los carlistas que la que se daba en el Norte de España.42 La moral de la tropa estaba bajo mínimos ante los continuos reveses experimentados, y se hizo preciso tomar medidas extraordinarias para evitar la continua deserción al enemigo, llegando a prohibirse que los soldados de algunas unidades salieran de paseo fuera de las poblaciones que ocupaban.43 En prácticamente todos los escenarios principales de la guerra era frecuente que los isabelinos mantuviesen alguna población de importancia dentro de los territorios controlados por los carlistas. En el caso del Norte, donde Bilbao y San Sebastián son el ejemplo más claro, los suministros se resolvían habitualmente sin grandes dificultades por vía marítima. En Cataluña había que organizar periódicamente un gran convoy para avituallar a Solsona, convoy que, como es lógico, solía ser hostilizado por los carlistas tanto a la ida como a la vuelta. En el Maestrazgo una de las posiciones que necesitaba de estos auxilios periódicos era Lucena. A ella acababa de llegar una columna de cinco batallones al mando del general Aznar, que al no observar carlistas en los alrededores dividió sus fuerzas, dejando dos en la plaza y enviando los tres restantes y la caballería a Alcora, con el propósito de reunirse a la mañana siguiente, lo que no pudo verificar por interponerse durante la noche del 25 de junio numerosas fuerzas legitimistas. Al tener noticia de estos acontecimientos O’Donnell dio orden de concentrar todas las fuerzas disponibles, y se puso en marcha para salvar a los sitiados, a cuyo alrededor se iban concentrando también numerosas tropas carlistas, pues los víveres que se habían introducido, suficientes para mantener un par de meses a la pequeña guarnición de Lucena, podían como mucho alimentar durante veinte días a las fuerzas allí concentradas. O’Donnell tuvo noticia de estos hechos el 3 de julio, y el 14 había conseguido reunir en Castellón once batallones y ocho escuadrones, con los que logró romper el cerco de la plaza el 17. disposición de Chamarro Baquerizo para la redacción del Estado Mayor General del Ejército, y aunque este autor no cita la procedencia de sus datos, en ocasiones la copia de forma prácticamente literal, como a su vez hace de él Pirala, como podrá comprobar quien se moleste en cotejar el texto que he reproducido con CHAMORRO, Op. cit., p. 211 y PIRALA, Op. cit., tomo V, p. 313. 42  No conocemos un estado de fuerzas de Cabrera para julio de 1839, aunque si los de diciembre de 1838 y 1839, que nos sirven de guía para ofrecer una fuerza intermedia. Cfr. BULLÓN DE MENDOZA: Op. cit., pp. 126 y 199. 43  PIRALA: Op. cit., tomo V, pp. 314. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 73-80. ISSN: 0482-5748


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