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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

LEOPOLDO O´DONNELL Y LA PRIMERA GUERRA CARLISTA 75 se había conseguido (ocupar unas fortificaciones que se volaron y abandonaron), pero tenía razón O’Donnell en su Memoria cuando afirmaba “pero si no se compró sin sangre este triunfo, fue bien abatido el orgullo de los enemigos, que, en menos de un mes, sufrieron dos derrotas.” Cierto es que nada se dice en su Memoria del desastre sufrido, mientras él estaba asediando Tales, por la columna del coronel Ortiz, jefe de la columna de la Ribera, derrotado por Arévalo cuando efectuaba un reconocimiento sobre otro castillo fortificado por los carlistas, el de Chulilla, acción en la que según Pirala perdió setecientos hombres, que en su mayor parte quedaron prisioneros.47 Si se menciona, sin embargo, otro desastre, el experimentado los días 1 y 2 de septiembre por la columna isabelina de Cuenca, copada en Carboneras por Cabrera, acción que concluyó con su completa destrucción, quedando en poder de los carlistas unos dos mil prisioneros. O’Donnell, sin embargo, señala que dichas tropas no dependían de él, y que había advertido expresamente de lo que les podía suceder.48 Aunque cada caudillo tiene sus apologistas, no es fácil saber cómo hubiera acabado en condiciones normales el duelo entre O’Donnell y Cabrera. Lo cierto es que el 31 de agosto Maroto entregó a Espartero en Vergara la mitad del ejército carlista, y que quince días más tarde don Carlos y los hombres que le eran fieles se vieron obligados a abandonar el territorio vasconavarro y refugiarse en Francia. A partir de aquí el desenlace del conflicto era tan sólo cuestión de tiempo, pues gran parte del ejército isabelino del Norte pasaría a reforzar al del Centro. En cualquier caso lo cierto es que a principios de septiembre la situación éste ejército no era buena, pues tal y como escribía O’Donnell el 9 de septiembre, las tropas de Aragón perdían setenta hombres diarios por enfermedad, y las fuerzas disponibles se hallaban muy reducidas como consecuencia de los combate de Lucena, Tales “y la desastrosa acción de Chulilla”, a lo que había que unir el desgraciado suceso acaecido a la brigada bajas, y nosotros contamos 715. Algunas menos serían las de aquél y bastantes más las nuestras, si se tiene en cuenta que estos datos proceden del cuartel general del ejército del Centro. Y ¿para qué? –Para tomar unos débiles torreones que después fueron volados por nosotros mismos. Pues con muchas victorias como esta, bien pronto nos quedaremos sin soldados y convertida la patria en humeantes y ennegrecidos montones de ruinas.” 47  PIRALA: Op. cit., tomo V, pp. 282. GOEBEN, A. von: Cuatro años en España. Los carlistas, su levantamiento, su lucha y su ocaso. Esbozos y recuerdos de la guerra civil. Pamplona, Institución Príncipe de Viana, 1966 (la edición original es de 1841), p. 311, que combatió en esta batalla y hace una buena descripción de la misma, eleva el número de liberales prisioneros a 1.200, y afirma que dejó 71 muertos sobre el campo de batalla, mientras que las pérdidas carlistas, entre muertos y prisioneros, se redujeron a 120 hombres. 48  Cfr. NAVARRO: Op. cit., pp. 33-34. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 75-80. ISSN: 0482-5748


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